¿Por qué se terminan las relaciones?

¿Qué es lo que predice que nuestras relaciones terminen con un 93% de precisión? «Los cuatro jinetes del Apocalipsis», que descubrieron el Dr. John Gottman y sus colegas de la Universidad de Washington.

¿Qué son estos jinetes del apocalipsis?

Representan actos contraproducentes de los que podemos ser víctimas fácilmente. Son situaciones que se dan como parte natural de la convivencia con otras personas (pareja, amigos o compañeros de trabajo). Es decir:

el conflicto es algo normal pero el cómo manejamos o nos aproximamos a él es lo que determinará el término o éxito de las relaciones.

Estrategias para mejorar nuestras relaciones

Primer jinete: «Crítica»

La crítica suele confundirse con dar retroalimentación o buscar la mejora o cambio en la otra persona desde el regaño, el enfado o la desaprobación de algo. Sólo es funcional cuando tiene una intención constructiva, pausada y alejada de nuestros propios deseos o anhelos.

Normalmente cuando criticamos lo hacemos desde un punto autocentrado, proyectándonos en el otro, es decir:
regañamos desde nuestra personalidad, carácter, intereses y formas de aprender.

¿Cómo superar la crítica?
  1. No des tu retroalimentación hasta cerciorarte de que ésta está libre de tus proyecciones. ¿Cómo? Date tiempo para reflexionar, analizar y planear bien que lo que dirás sí tiene un objetivo libre de tus propios anhelos.
  2. Consulta con el otro, antes de brindar tu opinión, puesto que, muchas veces, lo que más se necesita es no decir nada y acompañar a las personas cuando se equivocan.
  3. Si notas que no puedes dar una retroalimentación que le aporte al otro, lo mejor será no decir nada.
¿Qué hago si soy yo el que recibe la crítica?
  1. Observa que las críticas de los demás son una forma difícil de mostrarnos que se preocupan por nosotros: no todos cuentan con la calidez que esperamos y no por ello son personas que nos quieran lastimar.
  2. Si la crítica te lastima solicítales que te brinden su retroalimentación en otro momento.
  3. Si estás muy reactivo intenta separarte de las personas (o persona) y realiza ejercicios de respiración profunda para evitar cualquier tipo de fricción.

Segundo jinete: «Desprecio»

El desprecio es cualquier signo de falta de respeto hacia otro. Regularmente involucra comentarios que buscan sobajar a la otra persona, así como insultos directos. También puede verse de forma indirecta o sutil, como realizar actos de burla, sarcasmo e ironía.

¿Cómo superar el desprecio?
  1. Observa que aquello que sufre o padece el otro es algo que no te es ajeno: porque todos hemos pasado por situaciones familiares.
  2. Si no conectas con el dolor o sufrimiento del otro, lo mejor será que puedas alejarte para no activar más a la otra persona.
  3. Si quieres ayudar, pero realmente no conectas con su dolor, sería bueno ofrecerte para alguna tarea secundaria, por ejemplo: hacerle un té, comprarle un chocolate, ofrecerte para llevarlo a casa, etcétera. Alguna actividad que no te genere molestia y atienda tu necesidad de cooperación.
¿Qué hago si soy yo el que recibe desprecio?
  1. Ofrécete autoempatía, por ejemplo, coloca tu mano sobre tu pecho y compártete a ti mismo frases de acompañamiento como: «sé que duele…estoy conmigo… confío en mí…».
  2. Solicítale a la otra persona que realice una tarea secundaria por ti, de esta forma, podrás hacerlo partícipe de tu malestar en un grado menos profundo.

Tercer jinete: «estar a la defensiva»

Estar a la defensiva implica negar la responsabilidad, responder una queja con otra y culpar a alguien más. Es una activación (o forma de protección patológica) que resulta de la inseguridad de las personas, miedos o heridas. Asimismo, hay un incremento de ansiedad y tensión, lo cual hace más difícil atener cualquier dificultad en la relación.

¿Cómo superar el estar a la defensiva?
  1. Ten la disposición de escuchar con cuidado la molestia de la otra persona: incluso cuando no veas las cosas de la misma forma que ella.
  2. Tener disposición no significa estar de acuerdo, más bien, es brindarte la oportunidad de escuchar y entender por completo la perspectiva del otro para así resolver mejor el conflicto.
  3. Una vez que entiendas el porqué de la molestia del otro será mucho más fácil encontrar un terreno común, en lugar de desestimar las sus opiniones estando a la defensiva.
¿Qué hago si soy yo el que recibe una actitud a la defensiva?
  1. Comprende que no es personal: todos tenemos heridas, miedos e inseguridades que se activan cuando hay conflictos. ¿No te ha pasado?
  2. Intenta moderar tu voz a un tono más agradable.
  3. Evita contacto físico, palabras altisonantes o movimientos bruscos.
  4. Expresa tu malestar desde una perspectiva donde también asumas cierta responsabilidad, para que no recaiga todo en el otro (al final, ambas partes sí tienen responsabilidad).

 

Cuarto jinete: «Bloqueo»

Esto ocurre cuando una persona termina unilateralmente con la conversación al negarse a responder (se bloquen por varios motivos). Por ejemplo: la ley del hielo, ser emocionalmente distantes o ignorar a la otra persona por completo. Este bloqueo sucede muchas veces porque la persona no cuenta con las herramientas suficientes para confrontar o resolver el problema.

¿Cómo superar el bloqueo?
  1. Participa en la discusión no sin antes realizar algunas respiraciones profundas.
  2. Si sientes que la circunstancia te está superando o abrumando, comparte esto con el otro y pídele un tiempo antes de continuar con la discusión.
  3. Mantén contacto visual, una postura hacia adelante y asiente con tu cabeza para hacerle saber a la persona que estás presente y escuchando, incluso cuando no tenga nada que decir.
  4. Participar en las discusiones y trabajar en conjunto para resolver los conflictos son las únicas formas de mantener tus relaciones a flote.

En el siguiente video encontrarás una práctica y así obtener una herramienta más para el desbloqueo.