Deja de regalar cosas, intenta hacer esto.

Por: Emma Seppala.

La temporada vacacional está llena de regalos y vacía de lo que la gente realmente quiere.

Estamos viendo una crisis de soledad en nuestra sociedad con 42.6 millones de adultos en EEUU sufriendo de ella (y esta cifra no incluye a menores de 45 años). Esto representa literalmente una epidemia de salud pública que genera muertes prematuras.

Sin embargo, insistimos en comprar cosas e intercambiar bienes materiales como si eso pudiera compensar lo que realmente anhelamos: conexión, amabilidad, amor, intercambios significativos no tecnológicos, contacto visual, tacto, humor.

La trampa de las cosas

Tenemos muchas acumuladas en casa, aunque las investigaciones sugieren que el materialismo está ligado a menor bienestar. Obtenemos más cosas por cumpleaños, aniversarios, bodas, baby showers y en épocas vacacionales como Navidad.

Estamos inundados de cosas –cosas que nos gustan, que no nos gustan, que regalamos después o que terminamos tirando. Piensa en ello, ¿cuántas cosas en tu casa pueden estar ahí por siempre? O ¿cuántas quisieras que estuvieran ahí por siempre? Probablemente no más que un puñado.

Un nuevo estudio muestra que a niños que se les son dados más juguetes, reducen la calidad de su juego y los hacen menos creativos y dispersos. No es de sorprender, mientras más cosas tengamos o tengan los niños, menos podemos enfocarnos en algo.

Nuestra casa está abarrotada y también los vertederos sanitarios. Están llenos y derramándose de cosas. ¿Qué nos hace verdaderamente felices? Las investigaciones sugieren que no son las cosas. Ni siquiera el dinero, una vez que llegas a cierta cantidad tus niveles de felicidad dejan de aumentar.

Después de todo, nos acostumbramos a lo que tenemos dejándonos queriendo más. Nos habituamos y aburrimos a lo que tenemos. Esa es la razón por la que queremos cosas nuevas y diferentes. Dejamos de disfrutar ese auto nuevo que compramos o los nuevos zapatos. Simplemente están ahí, lo damos por hecho. La felicidad es fugaz.

Un regalo para recordar

Así que ¿qué deberíamos darle a nuestros amigos, nuestra familia o a nosotros mismos? ¿Qué nos hace verdaderamente felices?

Experiencias. Las investigaciones muestran que preferimos las experiencias sobre las cosas. Las personas recuerdan momentos y experiencias compartidas: ya sea si fue un viaje en canoa, escalar, un museo o una visita a un museo. Recordamos lo que hicimos.

Probablemente recuerdes mejor qué hiciste en tus vacaciones pasadas a las cosas que recibiste por navidad o tu cumpleaños. Incluso si lo recuerdas, probamente valores más las experiencias.

Pero espera, no todas las experiencias son las mismas. Aquellas que están enfocadas en nosotros (digamos, un viaje al salón de belleza) tendrán resultados diferentes a aquellas enfocadas en otros (una fiesta sorpresa que organizaste para un amigo).

Al recordar la fiesta sorpresa probablemente aún sientas alegría por ella, pero seguramente olvidarás el masaje o el facial. Llevando esto un paso más allá, cualquier experiencia que involucre servicio a la comunidad para personas que lo necesitan impactará en tu sentido de propósito y realización hacia un nuevo nivel.

El poder del altruismo

Basada en más de una década de investigar sobre la felicidad y el bienestar, esta es mi conclusión:

los actos altruistas, además de hacer de este mundo un lugar mejor para aquellos a quienes servimos, también lleva a los mayores niveles de realización.

No sólo para ti, sino que los observadores también se inspiran. En consecuencia, es más probable que ellos ayuden a otros.

Alguna vez enseñe a un grupo de estudiantes en la Universidad de Wisconsin-Madison. Les pedí que llevaran comida a una persona en situación de calle. Regresaron llorando y diciendo que había sido “el día más feliz de nuestras vidas”. No hay nada más profundo, humilde y significativo que la verdadera conexión con otra persona.

Dejemos de darles cosas a las personas. Dejemos de comprar cosas que no necesitamos, al menos que sea necesario. No hay nada malo con los regalos, pueden ser divertidos y útiles. Pero seamos realistas sobre qué es más importante que las cosas. Las personas se sienten solas y anhelas conexión. Es tiempo de dar y compartir lo que realmente anhelamos: amor.

 

Leer artículo original AQUÍ. Traducción: Instituto Cultivo

2018-12-13T13:17:42+00:00