Los desafíos de ver la meditación únicamente a través de visión científica

Por Sharon Salzberg.

Hace algunos años, un neurocientífico me desafío gentilmente sobre los beneficios de la meditación: “Sin más validaciones científicas ¿cómo sabrías que la meditación funciona?”

Pasé un poco de saliva, insegura por no saber cómo responder… Sin embargo, estaba segura de mi creencia de que la meditación funcionaba.

“Bueno, de alguna forma ya sabemos que funciona” ¿Cómo? Porque aquellos de nosotros que hemos desarrollado prácticas meditativas hemos sido nuestros propios laboratorios. Sentimos los beneficios de la meditación directamente en nuestro cuerpo, nuestra mente y a lo largo de nuestras vidas en formas regularmente sorprendentes.

La importancia de los aportes científicos

Por supuesto que aprecio mucho el surgimiento reciente de investigaciones acerca de la meditación. Cuando pienso en la creciente atención que la meditación está obteniendo, después pienso en el Buddha diciéndole a sus 60 primeros discípulos que enseñen “por el bien de muchos, para el bienestar de muchos”.

Enseñar en el idioma local

De hecho, lo último que el Buddha les sugirió a sus discípulos fue que enseñasen en el idioma local. La meditación no debería seguirse en términos esotéricos. Sus valores y perspectivas pueden ser expresados en una gran variedad de formas. Sus beneficios se supone que deberían estar relacionados con sus vidas actuales.

Para nosotros, en nuestro tiempo, el equivalente a “idioma local” es la psicología y la ciencia. En muchas formas, valoro la forma que se pueden expresar aquellas verdades que no dependen del tiempo (como por ejemplo, los beneficios de la meditación) en términos que sean específicos, actuales y fuertemente articulados.

Doy la bienvenida a los acertijos y a las respuestas que la neurociencia ha dado al mundo acerca de la meditación. Quien iba a pensar que los centros del placer en el cerebro se activan cuando alguien hace una meditación en compasión en un escáner de fMRI, incluso si están reconocimiento o centrándose en una experiencia de sufrimiento. Al hacer esto, esta persona no está teniendo una experiencia de sadismo ni masoquismo, sino acogiendo una sensación de unidad, de reconocimiento de lo común del sufrimiento en la experiencia humana. Esto es lo que la meditación nos permite hacer –reconocer, observar, conectar. Esta forma expansiva de experimentar las cosas nos levanta. Se siente bien.

ciencia contemplativa meditación

Llevar la práctica de meditación a la vida cotidiana

Siempre le recuerdo a mis estudiantes que la prueba de la propia práctica de meditación no es el tiempo formal sentados en el cojín o en la silla, tampoco el tiempo haciendo meditación caminando; es un tu propia vida.

Una vez un amigo me llevo a pasear a Nueva York, lo que se transformó en un almuerzo de confesión. Comenzó con una confesión: “He estado practicando la meditación en amor bondadoso por cerca de tres años ya. Pero mi experiencia cuando me siento cada día, tres días después, es radicalmente diferente de cuando empecé”. El parecía querer una explicación de mi parte, pero yo solamente seguí escuchándolo, de forma que él siguió compartiendo: “Pero soy una persona diferente, soy diferente conmigo mismo, con mi familia, con mis amigos y con mi comunidad. Soy diferente en términos de ética. ¿Eso es suficiente?”. Me reí y lo tranquilicé “Sí, yo creo que eso es suficiente”.

Necesitamos recordar buscar señales en nuestras vidas –considerar cómo somos con nuestras parejas, nuestros hijos, nuestros colegas o incluso extraños. Más importante aún, necesitamos ver cómo nos hablamos a nosotros mismos cuando cometemos un error: ¿nos culpamos o reconocemos nuestra capacidad de resiliencia, nuestra habilidad para comenzar otra vez?

Buscar los resultados donde más lo necesitamos

En otras palabras, no estamos buscando necesariamente los resultados que la neurociencia está aportando. No estamos esperando el espesamiento de nuestra corteza prefrontal o que nuestra amígdala se haga más pequeña, o que nuestros telómeros se estén volviendo menos crispados a lo largo del tiempo. Claro que para propósitos investigativos estas son herramientas maravillosas y están fortaleciendo la evidencia detrás de la meditación en todo el mundo. Pero este campo de estudio aún está en pañales.

Mantenernos humildes

Estaba en un panel con Richie Davidson de la Universidad de Wisconsin en Madison y del Centro para la Investigación de Mentes Saludables. En este panel, le planee esta pregunta provocativa:

“¿Qué pasaría si un meditador reconocido entrara al laboratorio, alguien que es famoso por su extraordinaria amabilidad y compasión. Lo metes a la máquina de fMRI y le pides que haga una meditación en compasión. Y digamos que la parte “equivocada” de su cerebro se activa. ¿Pensarías “Hmm.. Nuestra habilidades para meditar aún está en pañales, necesitamos mejorar estas herramientas”? ¿O de pronto sentirías escepticismo y pensarías “Está persona tiene una reputación inmerecida”.

La respuesta de Richie fue simple: “La ciencia siempre tiene que ser humilde”.

Ciencia o no, todos nosotros siempre necesitamos ser humildes. Como maestra, la idea y la instrucción de la meditación como un arte que resuena mucho conmigo. Es intuitivo, dinámico, algunas veces es implícito en lugar de explícito, algunas es sutil en lugar de concreto.

El cambio fundamental

El cambio de fundamental que tenemos que hacer para cambiar nuestras vidas es cambiar nuestra relación con nosotros mismos. Por supuesto que este es uno de los cambios más difíciles de hacer. Una vez hice una presentación con Bárbara Fredrickson de la Universidad de Carolina del Norte, cuyas investigaciones se centran en emociones positivas y regularmente una la práctica de amor bondadoso como intervención para generar emociones positivas en los participantes de sus investigaciones.

Durante su presentación, Bárbara explicó que ella cree que las personas se comprometerían más con su práctica de meditación si tuvieran una experiencia positiva dentro de las primeras dos semanas de intentarlo. Irónicamente, ella comienzó enseñando la práctica de amor bondadoso que con el ofrecimiento de amor bondadoso a uno mismo. Al hacer esto se dio cuenta que las personas son más propensas a abandonar la práctica en lugar de continuar con ella. El gesto de ofrecer amor bondadoso a uno mismo es difícil para muchos de nosotros.

Es cierto que se acostumbra a comenzar ese proceso particular de meditación al ofrecer amor bondadoso hacia ti mismo y también es cierto que puede ser muy complicado. Pero sentí gran sorpresa.

Poner el cuidado al centro

Le dije a Bárbara y a la audiencia que si tuviera frente a mí a un ser humano que está teniendo malestar de forma significativa, yo cambiaría el orden en un segundo. Los invitaría que ofrecieran amor bondadoso a un amigo querido, un miembro de la familia o incluso a una mascota –básicamente a cualquiera que pueda comenzar a abrir el tierra de lo que se siente con la práctica de amor bondadoso. Bárbara respondió que parte de los intereses de la ciencia requieren de replicación y que sería muy complicado llegar a resultados válidos si todos estuvieran haciendo cosas diferentes en un orden diferente.

Sin bien podría entender su posición, parte de mí decía “Aguántate ciencia, alguien puede salir herido aquí”. Pero lo cierto es que la ciencia también nos está sirviendo inconmensurablemente – haciendo prioridad la discusión acerca del estrés, quitándole la etiqueta a la meditación de estar en el terrero de la irracionalidad y la pseudociencia y permitiendo que utilice en el área de salud pública.

Seguiremos teniendo estas discusiones y exploraciones mientras todos sigamos, desde nuestra mejor motivación, intentar hacer del mundo un mejor lugar. Y hacerlo en un idioma local.

Artículo Original:
http://www.onbeing.org/blog/the-challenges-of-seeing-meditation-only-through-a-scientific-lens/7492

2018-10-07T12:10:04+00:00