¿Cómo no practicar la “compasión idiota”?

Chogyam Trungpa tomó prestado de Gurdjieff la útil noción de “compasión idiota”. Gurudjieff un maestro espiritual fascinante de mediados del siglo XX, dijo que todos somos idiotas ya sea de un tipo o de otros, y en su extensiva lista de los varios tipos de idiotas, él incluyó al “idiota compasivo”.

 La compasión consiste en desear que los seres se liberen del sufrimiento. La compasión idiota es evitar el conflicto, dejar que las personas pasen sobre ti, no confrontando a las personas cuando lo necesitan. Es “ser bueno”, “ser amable”.

No es compasión en absoluto. Termina generandonos y generandole a otros dolor.

Mientras más nos pensemos conscientemente como compasivos, es más probable que estemos practicando la compasión idiota.

¿Por qué la “compasión idiota” no es compasión?

A la compasión idiota le falta de valentía e inteligencia.

Le falta valentía porque “ser bueno” o “ser amable” son entendidas como unas de las cualidades más importantes que podemos manifestar, así que nos da miedo hacer loque sea que pueda hacernos poco populares. No es algo poco común ver un fenómeno relacionado en las interacciones de padres con sus hijos, la amabilidad idiota.

Algunos padres y madres quieren ser los mejores amigos de sus hijos y no ser mal vistos. Así que se comportan de forma indulgente con sus hijos, dándoles todo lo que quieren sin disciplinarnos o usando una disciplina muy inconsistente. Pero el trabajo de un papá y una mamá no es ser el mejor amigo(a) de sus hijos. Su trabajo es ayudarles para se conviertan en adultos responsables.

A la compasión idiota le falta inteligencia porque no conduce a  la felicidad o a la liberación de sufrimiento. Si alguien te engaña e inmediatamente decides confiar en esta persona otra  vez, no le estas ayudando y tampoco te ayudas a ti.

Lo cierto es que es poco probable que la persona que te engaña no tenga un cambio repentino y tome conciencia. Al dejar que no tenga una responsabilidad de sus actos, tú no le estás ayudando. En más, te estás convirtiendo en facilitador(a) de su conducta disfuncional y así le estás ayudando a sufrir más en el futuro, cuando esa conducta disfuncional le cobre la cuenta. Y tú también terminarás sufriendo. En algún punto, ya sea un resentimiento hacia el engaño o hacia la persona, se meterá en la escena.

La verdadera compasión no le teme a estimular un malestar cuando sea necesario. Por cierto, hacer esto no es lo mismo que hacer daño.

La enseñanza del Buddha

El Buddhaa habló de esto en relación con el discurso en un interesante diálogo con un príncipe llamado Abhaya.

Abhaya era seguidor de un maestro rival y fue encomendado a tratar de ponerle una trampa al Buddha. Tenía que preguntarle si le diría palabras desagradables a otros; si decía que sí, entonces sería acusado de actuar como una persona común, es decir, no iluminado. Si dijera que no, entonces se señalaría que sus palabras había generado que otros quedaran molestos. Esto fue descrito como “pregunta dual”. “Cuando le hagas esta pregunta dual –dijo Abhayaa- él no será capaz de tragarla o escupirla.

Por supuesto que el Buddha no tuvo dificultad al evitar esta trampa, es más, tomó esta metáfora en pregunta dual a su beneficio.

En ese momento había un pequeño niño recostado en el regazo del príncipe. Así que el bendito dijo, “si este pequeño niño, debido a tu negligencia o a la de enfermera, tomará un palo o un pedazo de grava y se lo pusiera en la boca, ¿qué harías?”

“Se le sacaría. Si no pudiera de inmediato, tomaría su cabeza con mi mano izquierda y usaría mi dedo de la mano derecha encorvándolo para sacarla, lo sacaría, incluso cuando eso suponga derramar sangre. ¿Por qué? Porque siento empatía por ese pequeño niño.

Así que el Buddha guió Abhaya a reconocer que es aceptable causar dolor en el corto plazo si quieres salvar a alguien de experimentar dolor en el largo plazo. Y continuó diciendo:

En los casos en los que el Tathagata supiera que sus palabras sería factuales, ciertas, benéficas pero también desagradables para otros, tenía el sentido de reconocer el momento apropiado para decirlas.

Sólo bajo estas circunstancias es cuando diría algo que supiera que sería desagradable.

El reto de decir lo que está en nuestro corazón

Así que esta es una tarea difícil. Lo que tienes que decir tiene que ser verdadero –no sólo tu opinión, sino verdadero. Esto requiere mucha claridad mental. Lo que digas tiene que ser de beneficio –lo que implica que necesitas conocimiento de un camino espiritual, de lo contrario, ¿cómo sabrías que es algo benéfico? Y también necesitas conciencia de cuándo es el mejor momento para decir aquello que necesita decirse. Lo que requiere de empatía.

Sin embargo, no creo que sea sabio decir que la comunicación honesta y crítica tiene que evitarse hasta haber alcanzado un nivel casi-súper humano de sabiduría. ¿Cómo sabremos cuando es benéfico y el tiempo apropiado para decir la verdad? ¿Cómo podemos clarificar si lo que diremos es verdadero? Lo aprendimos hablando, con tanta valentía, honestidad, amabilidad y sabiduría como podemos armarnos de valor, y reflexionando sobre las consecuencias.

Así que puedes preguntarte, ¿estoy evadiendo el conflicto y llamándole compasión? ¿Tengo miedo a hablar con honestidad porque temo que termine no gustando? ¿Estoy dejando a las personas que se liberen de las consecuencias de sus actos con mucha facilidad? Si alguna de las respuestas a estas preguntas es afirmativa, ármate de valor y habla, incluso si cometes errores. Como me gusta decir, el camino espiritual es el fino arte de cometer errores.

Eventualmente todo esto se vuelve espontáneo. Incluso cuando el Buda termina con la explicación de las circunstancias bajo las cuales es hábil decir algo desagradable, comienza a hablar de la naturaleza espontánea de esta comunicación. Aquellos que son genuinamente compasivos no se piensan en términos de “ser compasivo”. Expresarse con honestidad y empatía es lo que hacen.

Así que ten cautela al tratar de ser compasivo de forma consciente. Mientras más hagas esto, es más probable que termines practicando la compasión idiota.

 

Artículo original publicado por Wildmind. Leer original AQUÍ. Traducción: Instituto Cultivo

2018-09-12T18:58:16+00:00