Tres cosas que he aprendido al enseñar sobre felicidad

[…] Basada en la retroalimentación de mis estudiantes, foros, conferencias y más, he destilado tres realizaciones sobre la felicidad que tienden a mover, motivar y sorprender a las personas.

Por: Emiliana Simon-Thomas.

La mayoría de nosotros entendemos mal la felicidad

La felicidad no es una idea nueva y aun así las personas tienen dificultades al explicar qué significa. Incluso en el campo de la investigación, una medida estándar de la felicidad asume que las personas tienen una intuición de qué es y que pueden colocarse de forma acertada en una escala que va desde “Una persona no muy feliz” a “Una persona muy feliz”.

Independientemente de esto, saber lo que es la felicidad no hace a las personas buenas en perseguirla.

El primer error que las personas comenten es equiparar a la felicidad, la calidad de vida global, con el disfrute temporal que sentimos como respuesta a algo placentero. ¿Por qué esto es un problema?

Bueno, si la felicidad es equivalente a un disfrute momentáneo, entonces la conclusión lógica es que la felicidad surgirá al unir una perpetua secuencia de momentos placenteros.

La felicidad no depende de acumular cosas cada vez más placenteras

Tal como uno de mis viejos compañeros de universidad aconsejo a un amigo, “todo lo que importa en la vida es sexo y dinero”. Error. La felicidad no depende de acumular cosas cada vez más placenteras y lujosas, “or striving to constantly feel and convey bubbly cheer and enthusiasm” (“ser positivo”).

Las investigaciones de Barbara Fredrickson, profesora de la Universidad de Carolina del Norte, sugieren que las experiencias emocionales positivas contribuyen de forma importante a la felicidad en general.

 

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LA CIENCIA DE LA FELICIDAD Pasta blanda – 10 may 2016 por SONJA LYUBOMIRSKY (Autor)

LA CIENCIA DE LA FELICIDAD Pasta blanda – 10 may 2016 por SONJA LYUBOMIRSKY (Autor)

Reflexiona por un momento. ¿Qué necesitarías para ser más feliz? ¿Tal vez más dinero? ¿Una relación? ¿Parecer más joven? ¿ Perder peso? ¿Un nuevo trabajo? Pese a lo que solemos pensar, los estudios de la investigadora y profesora de psicología Sonja Lyubomirsky demuestran que sólo un diez por ciento de la felicidad depende de las circunstancias externas. Y aunque la capacidad para ser feliz es algo innato, está en nuestra mano incrementarla. Pero las personas que ponen todo su esfuerzo y sus recursos en tratar de maximizar el placer, generalmente lo hacen a expensas de la socialización o la ayuda a otros, y terminan menos felices.

De igual forma, de acuerdo al trabajo de las profesoras Iris Mauss y June Gruber, tratar de sentirse bien todo el tiempo se entromete en el camino a la felicidad.

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Cuando se trata de sentimientos y de felicidad, el truco parece ser:

1) experimentar sin problema el placer en los momentos adecuados –ej. reir cuando un chiste es gracioso, saborear una comida deliciosa, disfrutar de la calidez y el afecto e invertir en esos sentimientos para que duren

2) Reconocer y expresar sentimientos que surgen en circunstancias difíciles como enojo, tristeza o miedo, ya que muestran información importante de qué hacer a continuación

3) Practicar la resiliencia para que podamos recuperarnos de esos estados y aprender de ellos.

Aprender sobre la felicidad

La Atención Plena -mindfulness- es clave

Por los últimos 30 años, hemos visto una expansión de la investigación científica con respecto al mindfulness, definido tanto como un ejercicio deliberado (meditación) o como un modo general que incluye atender al momento presente con amabilidad, gentileza y compasión.

Básicamente, hacia donde quiera que las y los investigadores vean, el mindfulness es benéfico (salvo llevado a extremos o aplicado en circunstancias extremas).

Desde un punto de vista de la felicidad, la atención plena puede considerarse tanto una plataforma de lanzamiento como un catalizador.

Como una plataforma de lanzamiento, la atención plena ofrece a las personas una técnica para notar sus hábitos existentes de pensar y sentir, y explorar si alguna de sus creencias, sesgos o hábitos se está interponiendo en su felicidad.

Por ejemplo, ¿de manera refleja, quizás inexplicablemente, odias disculparte? Dado que hay evidencia de que las disculpas reducen el estrés crónico e incrementan la felicidad y la productividad tanto en quien las ofrece como en quien las recibe, ¿la atención plena podría permitirte explorar la aversión y quizás, jugar con eso?

 

Atención Plena y Felicidad

Parte de la evidencia más convincente que sugiere que la atención plena puede ser catalizadora de la felicidad, proviene de Track Your Happiness iPhone app, la que notifica a miles de personas en el mundo para que compartan sus actividades y sentimientos a lo largo del día.

Tal como el fundador y científico Matt Killingsword reportó en Science, sus hallazgos sugieren que las personas disfrutan más de lo que están haciendo si están enfocados en lo que hacen, mientras lo hacen.

Desde esperar en la fila para ver una película, si estamos poniendo atención a ello, en lugar de pensar acerca de algo más, tendemos a disfrutarlo más. En la misma sintonía, otros estudios reportan que la atención plena incrementa el disfrute del chocolate o del sexo.

Muestra de felicidad Matthew Richard al estar con el Dalai Lama

Cultivar la felicidad requiere trabajo

Tal como aprender a tocar el ukelele, aumentar nuestro nivel global de felicidad no es algo que se pueda hacer en una sola sentada.

Durante todo el curso de la Ciencia de Felicidad, enfatizamos el hallazgo recurrente que, tomando en cuenta todo, la forma más prometedora de aumentar la felicidad es invertir en relaciones sociales –fortalecer nuestras conexiones, pulir hábitos de amabilidad y hacer un trabajo que contribuye en algo más grande que nosotros mismos.

De forma lamentable, particularmente en los Estados Unidos, las normas sociales no favorecen estos objetivos.

Las capacidades humanas que impulsan el cuidado, la buena voluntad y el servicio a un bien mayor, son menos valoradas y de esta forma, tienen menos y menos influencia en nuestras experiencias en el día a día.

En lugar de esto, en los ambientes donde pasamos la mayor parte de nuestro tiempo, como escuelas o lugares de trabajo, se enfocan más en la independencia, la auto-determinación o la competencia entre pares.

Normas culturales como estas perfeccionan nuestra pericia en enfocarnos en nosotros mismos; somos muy buenos maximizando nuestro auto-interés y actuar de forma suspicaz ante todo aquello que amenace nuestra riqueza o reputación.

Compromiso y herramientas a desarrollar

Así como la terapia física después de una herida, requiere compromiso el fortalecer y reclamar la función de nuestra conducta “pro-social” –aprender herramientas en torno a la confianza, a la reconciliación y al trabajo en equipo.

Para hacer esto, la mayoría de nosotros requieren desenredar algunos de nuestros hábitos existentes y ser vulnerables. Guardar rencor, por ejemplo, puede sentirse justo para lo que somos y para donde estamos.

El perdón, por otro lado, disminuye la presión sanguínea, mejora nuestra salud cardiovascular y alienta la tranquilidad y conexión social. Pero es difícil dejar ir.

Como quitar la base desmoronada de un edificio y reconstruirlo para que dure, la búsqueda de la felicidad es deliberada y un proceso muchas veces frágil que requiere esfuerzo continuo.

Cada vez que enseño la ciencia de la felicidad, trato de dejar a las personas con algo que puedan hacer inmediatamente después de que salgan de la habitación. Regularmente un simple y accesible mensaje de gratitud.

Sentir agradecimiento fomenta un entendimiento más preciso de la felicidad, fortaleciendo nuestras conexiones sociales y motivándonos a vincularnos y a dar de vuelta a otros.

La gratitud como ejercicio

La gratitud regularmente es un tema en las prácticas de mindfulness, y está centrado en el rol que los otros juegan en la bondad de nuestras vidas. Reflexionar en ello y expresar gratitud es un ejercicio de invertir en nuestro disfrute, construir confianza y suavizar el auto-centramiento.

Reconocemos lo que es bueno y atribuimos la fuente de la bondad a otros, y esto puede ayudar a cualquiera a evadir las trampas comunes en la búsqueda de la felicidad.

¿Cómo podemos mejorar al expresar la gratitud? Intenta esto: al agradecer a alguien 1) di lo que hicieron por lo que te sientes agradecido, 2) reconoce el esfuerzo que les tomó hacer esto y 3) describe cómo fue bueno para ti.

Gracias lector por tomarte el tiempo de leer este artículo; sé que pudiste hacer hecho muchas otras cosas interesantes con tu tiempo y para mí, saber que hay personas vinculándose con las ideas que busco compartir le da sentido y propósito a mi trabajo.

Este artículo fue publicado originalmente por Greater Good Science Center el 10 de Julio de 2017. Leer original AQUÍ. Traducción: Instituto Cultivo.

 

2018-10-02T22:01:53+00:00