La felicidad no te hace ignorar el cambio social

Un nuevo estudio sugiere que las personas felices, lejos de estar desvinculadas, están más involucradas en atender problemas sociales.

Por. Jill Suttie

Existe un estereotipo de las personas que están en búsqueda de la felicidad: que sólo se preocupan por sí mismas. Ven al mundo color de rosa y se rehúsan a ver el sufrimiento. Si queremos motivar a las personas a involucrarse con la mejora para el cambio social, creemos que debemos avivar el enojo y miedo de las personas.

Ahora un nuevo estudio refuta esta narrativa. De acuerdo a este estudio, las personas más felices están más propensas a tomar acción por el cambio social, que las menos felices.

La relación de la felicidad y el cambio social en el laboratorio

El equipo de investigación hizo una encuesta a tres diferentes grupos de personas para ver qué tan felices eran. Después midieron qué tanto les importaba un asunto social en particular. También hicieron que las personas reportaran acciones que hicieran en respuesta a ese asunto y sus planes futuros para accionar.

El primer grupo estaba compuesto por estudiantes de la Universidad de Virginia. Después de las violentas manifestaciones de Unite the Right en el verano de 2017, los estudiantes reportaron con qué frecuencia experimentaron emociones positivas o negativas durante las cuatro semanas anteriores.

Después escribieron sobre los pensamientos y emociones que las manifestaciones les inspiraron antes de llenar el cuestionario nuevamente.

Más tarde, se les dio a los estudiantes una lista de posibles acciones que podían tener como respuesta las manifestaciones; por ejemplo, escribir entradas de blog, participar en protestas o dar dineMedir les preguntó si ya habían participado en alguna, si planeaban hacerlo o si no tenían intención de hacerlo.

También se les dio a los estudiantes una oportunidad para unirse a una “comunidad de pares”, que estaban sosteniendo y acompañando a otros en su encuentro con el racismo -una medida de su interés actual en el activismo.

cambio social

Después de analizar los resultados, el equipo de investigación encontró que generalmente los estudiantes más felices mostraban mayor preocupación con respecto a las manifestaciones y estaban más propensos a involucrarse en acciones que apoyaran a la comunidad afectada que las personas menos felices. Un hallazgo que se mostró contrastante a las expectativas de muchas personas.

“Existe una creencia ingenua allá afuera que tal vez no deberíamos enfocarnos en hacer a las personas más felices o en incrementar su bienestar porque no estarían motivados a hacer nada”, dice el investigador principal Kostadin Kushlev.

“Pero nuestros hallazgos sugieren los contrario: ser más feliz está ligado a mayor acción para el cambio social, no menos”.

El poder de las propias motivaciones para el cambio social

Para corroborar esto, Kushlev y sus colegas hicieron otros dos experimentos. Uno involucraba a un grupo más amplio y diverso de participantes. Pero, en lugar de seleccionar un tema para ellos, los investigadores les pidieron que identificaran su propio asunto. Por ejemplo, una preocupación por el ambiente o el estado actual del gobierno.

Después de seguir un protocolo similar al del experimento anterior, encontraron que nuevamente las personas más felices mostraban mayor preocupación, estaban más propensos a tomar acción y se registraron para recibir información en boletines acerca de sus asuntos que las personas menos felices. En otras palabras, estaban más involucrados con el cambio social.

Esto no significa que las personas infelices no se preocuparon o no quisieran tomar acción. De hecho, las personas menos felices eran más propensas a actuar en el futuro que las personas más felices. Pero, como señala Kushlev, es difícil saber si seguirán o no ese pensamiento.

“Puedes decir que quieres hacer algo en futuro pero abrumarte mucho por emociones negativas y terminar no haciéndolo”

El rol de la esperanza

Para el último experimento, analizaron datos de la Encuesta Social General de 2010 de EEUU para ver cómo las personas “no muy felices”, “algo felices” y “muy felices” reportaron su preocupación por el medio ambiente, sus esfuerzos para protegerlo (a través del reciclaje, evitación de productos dañinos, reducción de consumo, etc.), así como su disposición a sacrificarse en el futuro para el bienestar del ambiente y el cambio social.

En este experimento, las personas muy felices estaban menos preocupadas por el ambiente que las personas menos felices. Aún así estaban más propensas a tomar acción para protegerlo y con mayor disposición a sacrificarse por el futuro, en comparación con las personas menos felices.

“Las personas que experimentan más alegrá y felicidad probablemente tengan más energía y más recursos para darla a las causas que les importan”

¿Cómo puede ser esto? Kushlev dice que cree que las personas que experimentan más alegría y felicidad probablemente tengan más energía y más recursos para darla a las causas que les importan. De esta forma, es más probable que transformen su intención de actuar en acciones.

También puede que tengan mayor facilidad para conectar con una experiencia de esperanza y de que sus acciones van a hacer la diferencia. Mientras que las personas menos felices pueden pensar “todo está perdido ¿para qué intentarlo?”

Mientras que estos hallazgos no significan que la felicidad causa la acción para el cambio social, sí refutan la idea de que la felicidad está asociada con el egoísmo, la apatía y la falta de visión. Parece que ser feliz incrementa la probabilidad de las personas ara actuar.

“Dado que hicimos tres estudios diferentes y vimos el mismo patrón una y otra vez, es bastante claro que las emociones positivas no son malas para la acción social”

Todo esto son nuevas noticias para aquellos de nosotras que queremos ser más felices pero tememos que interfiera con nuestro activismo social y político. Tal vez cuidar de nuestro bienestar en verdad nos ayude a cuidar de mejor manera el mundo.

Artículo original disponible AQUÍ. Publicado originalmente el 11 de septiembre de 2019. Traducción: Instituto Cultivo.