El propósito de vida no se encuentra, se construye.

Por: John Coleman.

¿Cómo encuentro mi propósito de vida?

Desde que Daniel Gulati, Oliver Segovia y yo publicamos el libro “Pasión y propósito” hace seis años, he recibido cientos de preguntas con respecto al sentido de vida o propósito –tanto de personas jóvenes como adultas. Todos estamos buscando sentido. La mayoría de nosotros sentimos que nunca lo hemos encontrado, que lo perdimos o que  nos estamos quedando cortos.

Pero en medio de esta angustia, pienso que también estamos sufriendo de lo que entiendo como ideas equivocadas fundamentales con respecto al propósito de vida. Éstas están encapsuladas en la pregunta que he recibido con mayor frecuencia “¿Cómo encuentro mi propósito de vida?”. Cuestionar estas ideas nos puede ayudar a desarrollar una visión más integrada del propósito.

Idea equivocada #1: El propósito de vida es algo que encuentras

En medios sociales, regularmente veo una cita inspiradora atribuida a Mark Twain:

“Los dos días más importantes de tu vida son el día de tu nacimiento y el día que encuentras el para qué”

Esto articula con esmero lo que llamaré “La versión Hollywoodense” del propósito de vida. Como Neo en La Matrix o como Rey es Star Wars, nos movemos por la vida esperando que el destino nos haga un llamado.

No cometas ningún error: Eso puede pasar, al menos de alguna forma. Recientemente vi la conferencia de Scott Harrinson en Charity Water y de alguna forma su historia versa sobre cómo encontró un propósito de vida más grande después de un periodo de divagación.

Pero pienso que eso es mucho más raro de lo que la gente cree. Para una persona promedio de 20 años que está en la universidad o para una persona de 40 años que se encuentra en un trabajo que no satisfactorio, es muy probable que buscar aquello que de sentido a la vida termine en frustración y no en satisfacción.

Buscar que el sentido tome una posición central

Con respecto a lograr un sentido profesional, la mayoría de nosotros tenemos que centrarnos tanto en hacer nuestro trabajo significativo como en tomar sentido de él. En otras palabras, el sentido es algo que se construye, no algo que se encuentra. Casi cualquier trabajo puede tener un sentido extraordinario.

Los conductores del transporte escolar tienen una enorme responsabilidad –cuidar y mantener a salvo a docenas de niños- y son una parte esencial de asegurar que los niños y niñas reciban la educación que merecen y necesitan. El personal de enfermería juega un rol esencial no sólo en el tratamiento de las condiciones médicas de las personas sino también en guiarles a través de uno de los momentos más difíciles de la vida. Los cajeros pueden ser aquella interacción amable del día de una persona –que regularmente necesitamos desesperadamente.

En estas instancias, el sentido regularmente deriva de centrarse en aquello que es significativo del trabajo. Así, se hace de tal forma que el sentido es acentuado y toma una posición central. Claro, hay algunos trabajos que de forma más natural se prestan a esta sensación de propósito, pero la mayoría requiere al menos de algún esfuerzo deliberado para dotarles del sentido que buscamos.

propósito de vida

Idea equivocada #2: El propósito de vida está en una sola cosa

La segunda idea errónea que regularmente escucho es que el sentido puede ser articulado como una sola cosa. Algunas personas parecen de tener de forma genuina un sentido de vida avasallador. La madre Teresa vivió su vida para servir a las personas pobres. Samuel Johnson dio todo de sí en su escritura. Marie Curie comprometió su energía a su trabajo.

Y aun así, incluso estas luminarias tenían otras fuentes de sentido en sus vidas. La madre Teresa sirvió a las personas pobres como parte de aquello que creía era un llamado superior. Curie –científica ganadora del premio Nobel, también fue una madre y esposa devota. Y Johnson, más a allá de su escritura, fue conocido por su apoyo a su comunidad, regularmente cuidando personalmente a los pobres.

Muchos de nosotros tendremos múltiples fuentes de sentido en nuestras vidas. Yo encuentro sentido en mis hijos, mi matrimonio, mi fe, mi escritura, mi trabajo y mi comunidad. No es un sentido el que estamos buscando sino sentidos –múltiples fuentes de sentido que pueden ayudarnos a encontrar valor en nuestros trabajos y vidas. Reconocer estas múltiples fuentes de sentido ayuda a quitar la presión de encontrar una sola cosa que de sentido a nuestras vidas.

Idea equivocada #3: El propósito de vida es estable en el tiempo

Actualmente es común para las personas tener muchas carreras en sus vidas. Por ejemplo, conozco a una persona que recientemente dejó una carrera exitosa en la banca para fundar una nueva empresa. Conozco a otras dos personas que dejaron sus carreras de negocias para postularse a un cargo electivo.

Ya sea si cambiamos o no de compromisos profesionales, la mayoría de nosotros experimentaremos fases personales en las que nuestras fuentes de sentido cambian –niñez, adultez temprana, crianza de hijos, nido vacío, por mencionar algunos.

Esta evolución en nuestras fuentes de sentido no es demostrativa de una falta de compromiso, sino que son naturales. Tal como encontramos sentido en múltiples lugares, las fuentes de ese sentido pueden y cambian durante el tiempo. Mi sentido de propósito a los veinte años era dramáticamente diferente a lo que es ahora, y lo mismo puede decirse de prácticamente todas las personas que conoces.

¿Cómo encuentras tu sentido? Esa es la pregunta equivocada que hacer. Deberíamos estar buscando cómo dotar de sentido todo lo que hacemos, permitiendo las múltiples fuentes de sentido que naturalmente se desarrollarán en nuestras vidas y experimentando comodidad con su naturaleza cambiante. Analizar lo que pensamos del “sentido” puede permitirnos un mejor entendimiento de su rol y presencia en nuestras vidas.

 

Artículo Original  publicado por Harvard Business Review. Ver original AQUÍ. Traducción: Instituto Cultivo