Dalai Lama: Necesitamos una educación del corazón

Por: S.S. XIV Dalai Lama.

Cuando el presidente de los Estados Unidos dice “primero América”, está haciendo felices a sus votantes. Puedo entender eso. Pero desde una perspectiva global, este argumento es irrelevante. Actualmente, todo está interconectado.

La nueva realidad es que todos somos interdependientes con todos los demás.

Los Estados Unidos son una nación líder del mundo libre. Por esta razón, invito a su presidente a pensar en problemáticas de nivel global. No hay barreras nacionales cuando hablamos de protección ambiental o economía global. Tampoco barreras religiosas. El tiempo ha llegado para entender que somos los mismos seres humanos en este planeta. Lo queramos o no, tenemos que coexistir.

La historia nos dice cuando las personas buscan únicamente sus intereses nacionales, hay conflictos y guerra. Esta es una mentalidad estrecha y de visión corta. También es irreal y obsoleta. Vivir juntos como hermanos y hermanas es el único camino a la paz, a la compasión y a mayor justicia.

Caminar hacia una ética global

La religión puede hasta cierto punto ayudar a superar la división. Pero la religión por sí misma no es suficiente. Actualmente, una ética global secular es más importante que las religiones clásicas. Necesitamos una ética global que pueda aceptar a creyentes y a no creyentes, incluyendo a personas ateas.

Mi deseo es que un día, la educación formal prestará atención a la educación del corazón, enseñando amor, compasión, justicia, perdón, atención plena, tolerancia y paz. Esta educación es necesaria, desde el kínder hasta niveles profesionales. Me refiero a un aprendizaje social, emocional y ético. Necesitamos una iniciativa global para la educación del corazón y la mente en la edad moderna.

En el presente, nuestros sistemas educativos están principalmente orientados a valores materiales y al entrenamiento del entendimiento. Pero la realidad nos enseña que no podemos caer en razón únicamente a través del entendimiento. Necesitamos dar mayor énfasis a los valores internos.

La intolerancia lleva a la división. Nuestros hijos deben crecer con la idea de que el diálogo, la no-violencia, es la mejor y más práctica forma de resolver conflictos.

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Educación del corazón

Las generaciones jóvenes tienen una gran responsabilidad para asegurar que el mundo sea un lugar más pacífico para todos. Pero esto sólo puede ocurrir si educamos no sólo el cerebro, sino también el corazón. Los sistemas educativos del futuro deberán dar mayor énfasis al fortalecimiento de habilidades humanas, como la calidez del corazón, la sensación de unidad, la humanidad y el amor.

Puedo ver con mucha mayor claridad que nuestro bienestar espiritual no depende de nuestra religión sino de nuestra naturaleza humana interna –nuestra afinidad natural por la bondad, la compasión y el cuidado de otros. Ya sea si pertenecemos a una religión o no, todos tenemos una ética fundamental y profundamente humana dentro de nosotros. Necesitamos nutrir esa base ética compartida.

La ética, contrario a la religión, está basada en la naturaleza humana. A través de la ética, podemos trabajar para preservar la creación. La empatía es la base de la coexistencia humana. Creo que el desarrollo humano recae sobre la cooperación y no en la competición. La ciencia nos dice esto.

Necesitamos aprender que la humanidad es una gran familia.

Todos somos hermanos y hermanas: física, mental y emocionalmente. Pero aún nos estamos fijando mucho en nuestras diferencias en lugar de en aquello que tenemos en común. Después de todo, todos nacemos y moriremos de la misma forma.

Artículo Original publicado en LATimes. Leer original AQUÍ. Traducción: Instituto Cultivo.