¿Por qué las mujeres necesitamos autocompasión con fiereza?

Por: Kristin Neff.

La compasión no siempre es suave y gentil; a veces significa actuar con fuerza y fiereza.

En la reciente confirmación del Senado de la audiencia la Suprema Corte de Estados Unidos, la Dra. Christine Blasey Ford se levantó para contarle al mundo sobre sus recuerdos de la humillante y sexualmente violenta forma en la que el juez Brett Kavanaugh la había violado cuando era adolescente.

Su acto requirió una valentía increíble. Sin embargo, lo que realmente me impactó fue el semblante la propia Dra. Blasey Ford. Mientras hablaba con confianza al compartir sobre su área de mayor pericia –la psicología del trauma- en otros momentos hablaba como una joven que necesitaba aplacar a todos los poderosos hombres alrededor para que la recibieran. Esto no socava la valentía que mostró al estar ahí –que fue tremenda. Sin embargo, pareciera que pensó que tenía que ser suave y dulce para ser escuchada.

Y tal vez estaba en lo correcto. De haber mostrado su indignación ante Kavanaugh por estropear su vida, probablemente habría sido desacreditada. Mientras que el enojo de Kavanaugh por ser “falsamente” acusado era celebrado por muchos senadores hombres; a Ford se le permitió mostrar su dolor al ser victimizada, pero no más que eso.

Necesitamos una respuesta diferente

El hecho es que a las mujeres no se nos permite mostrar enojo para defendernos. Cuando las mujeres nos encontramos con dolor y sufrimiento –de otros y de nosotras mismas- se espera que respondamos con gentileza, ternura y calidez. Pero hoy necesitamos un tipo diferente de respuesta: autocompasión con fiereza.

La compasión tiene la aspiración de aliviar el sufrimiento y tanto puede ser con fiereza, como lo puede ser tierna. “Yin” y también “yang” –la madre confortando gentilmente el llanto de su hijo y la madre defendiendo aguerridamente sus hijos.

Los ideales de femineidad necesitan incluir el enojo y resolver si queremos cuidar exitosamente de nosotras y de las otras, movernos de la dominación masculina y hacer una diferencia en los problemas que enfrenta nuestro mundo hoy en día.

El yin y el yang de la autocompasión

De acuerdo a mi trabajo, hay tres componentes centrales de la autocompasión. Estos son: auto amabilidad, humanidad compartida y la atención plena del sufrimiento.

La autocompasión yin

Esto se manifiesta en la autocompasión “yin” como una presencia amorosa e interconectada.

La amabilidad significa cuidarnos tiernamente cuando estamos sufriendo. La humanidad compartida implica reconocer que el sufrimiento es parte de una condición humana compartida. La atención plena nos permite estar con y validar nuestro propio dolor de una forma abierta y con aceptación. Cuando sostenemos nuestro dolor de esta forma, comenzamos a transformarnos y a sanar.

Cuando la mayoría de las personas piensan en la autocompasión, la imaginan en la versión “yin”. Pero la autocompasión también tiene una forma “yang”

La autocompasión yang

Con la autocompasión yang, los tres componentes se manifiestan como una verdad empoderada y con fiereza.

La auto amabilidad significa protegernos con fiereza. Levantarnos y decir “¡No, no puedes herirme así!”. La humanidad compartida nos ayuda a reconocer que no estamos solas; no necesitamos ocultarnos por la vergüenza. Podemos estar juntas con nuestras hermanas y hermanos en la experiencia de ser heridas.  Y a partir de ahí ganar más fortaleza. Y la atención plena se manifiesta como ver claramente la verdad. Ya no elegimos evadir lo que vemos para que “el bote no se mueva”. El bote necesita ser sacudido, necesita moverse.

Cuando sostenemos nuestro dolor con fiereza y con una verdad empoderada, podemos hablar y contar nuestras historias, podemos protegernos y proteger a otros del daño.

La importancia de las dos caras de la autocompasión

En la autocompasión yin, nos sostenemos con amor –validar, suavizar y confortar nuestro dolor de forma que podamos “estar” con él y no ser consumidas.

En la autocompasión yang, actuamos en el mundo para protegernos, proveernos de lo que necesitamos y motivar el cambio para alcanzar nuestro mayor potencial.

Las investigaciones muestran que ambos aspectos de la autocompasión nos orientan al bienestar. La autocompasión nos permite “estar” con nosotras de forma tierna (yin) pero también tomar acción (yang), para que podamos apoyarnos y crecer.

Por ejemplo, la autocompasión yin reduce la depresión y la ansiedad al reemplazar el auto-juicio con la auto-aceptación. Cuando nos cuidamos y atendemos con calidez en medio de emociones difíciles, ya no nos perdemos en los sentimientos de vergüenza e inadecuación, sino que tomamos refugio en la seguridad de nuestra propia calidez y cuidado. Nos volvemos más felices y satisfechas con nuestras vidas como resultado.

Al mismo tiempo, la autocompasión yang nos permite enfrentarnos activamente a los desafíos de la vida. Ya sea si es un conflicto, divorcio, cáncer o tener un hijo con necesidades especiales; la autocompasión nos aporta la resiliencia necesaria para mantenernos fuerte sin ser abrumadas.

La autocompasión yang nos motiva a seguir adelante después de un fallo o contratiempo, al proveernos de determinación y perseverancia frente a la adversidad.

Balancear ternura y fiereza

Los roles tradicionales permiten a las mujeres ser el yin, pero si una mujer es muy yang –si se enoja o se muestra aguerrida- regularmente las personas se asustan y comienzan a insultarla. Los hombres tienen permitido ser yang, pero si un hombre demuestra mucha vulnerabilidad, corre el peligro de ser echado del club de los chicos de poder.

De muchas formas, el movimiento #MeToo puede ser como un surgimiento colectivo del yang femenino. Finalmente estamos hablando para protegernos, a nuestras hermanas, a nuestras hijas e hijos.

Si somos yin sin yang, continuaremos siendo silenciadas, abusadas, ignoradas y sin poder. Sin embargo, si somos yang sin yin, corremos el riesgo de confundirnos con la ilusión de superioridad moral, de olvidar la humanidad compartida con todos y demonizar a los hombres.

Como un árbol con un tronco sólido y ramas flexibles, podemos mantenernos fuertes mientras reconocemos a otros como parte de un mundo interdependiente. Necesitamos amor en nuestros corazones para no perpetuar el ciclo de odio, pero necesitamos fiereza para no permitir que las cosas continúen en el camino doloroso que llevan.

Es un reto mantener una presencia amorosa e interconectada al mismo tiempo que la fiereza y la verdad empoderada, porque sus energías se sientes muy diferentes. Pero necesitamos hacerlo si queremos desafiar al patriarcado, al racismo y a las personas en posición de poder que están destruyendo nuestro planeta. Necesitamos ambas simultáneamente, como lo hicieron grandes líderes como Mahatma Gandhi, la madre Teresa o Martin Luther King Jr.

¿Cómo hacer la integración yin y yang?

Yo apenas lo estoy investigando conmigo misma. En el pasado, he intentado ser yin en unos momentos y yang en otros, pero he encontrado difícil la integración.

Mi práctica de autocompasión me ayuda a que no me importe lo que las otras personas piensan de mí porque puedo proveerme de la validación y el apoyo que necesito. Pero cuando mi yang está con toda su fuerza, algunas veces no pienso lo suficiente en otras personas y los efectos de mi conducta sobre ellas. Estoy trabajando duro para honrar e integrar ambas energías.

Encuentro que me ayuda reconocer cuál se activa en cada momento; para después tomarme el tiempo de asegurarme que la otra energía esté presente.

Por ejemplo, cuando estoy siendo tierna conmigo o con los demás de una forma yin, me pregunto conscientemente si la fuerza de yang es necesaria. Y cuando siento la energía yang surgir, procuro estar segura de tener suficiente yin, para recordarme que el uso de la fuerza es más efectivo cuando se combina con la ternura. Cometo muchos errores, pero sé que es la única forma de avanzar.

Una aspiración para todos

Espero que muy pronto, muchas mujeres como la Dra. Blassey Ford se sientan fortalecidas. Espero que todos podamos cultivar la ternura y la fiereza. Si vamos a tener una posibilidad en lograr la igualdad, las mujeres necesitamos despertar, decir “no” y renunciar al querer recibir la aprobación de los hombres. Necesitamos encarnar la fiereza y la verdad con fortaleza. A muchos no les gustará y está bien. Podemos sanar nuestras heridas con el bálsamo de la una presencia amorosa y de interconexión, ofreciéndonos lo que necesitamos.

Si bien es crucial que tomemos acción para cambiar el sistema político, el primer lugar donde comenzar es con nosotras y nosotros mismos. La siguiente vez que estemos en la tienda con una persona violenta, o en un conflicto laboral, o enfrentándonos a un desafío en la vida; necesitamos volver también hacia nosotras y nosotros para llamar a la autocompasión yin y yang de forma balanceada.

Necesitamos aprender a usar la fuerza de cuidado para cambiarnos y cambiar nuestro mundo. El tiempo es ahora.

 

Este artículo fue publicado originalmente en The Greater Good Science Center el 17 de octubre de 2018. Ver original AQUÍ. Traducción: Instituto Cultivo

2018-10-21T19:19:28+00:00