¿El cultivo de la compasión puede cambiar el mundo?

Por Jill Suttie.

Daniel Goleman habla con el Greater Good sobre su nuevo libro, Una fuerza del bien: La visión del Dalai Lama de nuestro mundo.

El Dalai Lama tiene una larga historia de encuentros y colaboraciones con científicos sociales –psicólogos, neurocientíficos, economistas y otros, tratando de entender la ciencia de las emociones, la compasión y las conductas humanas. A raíz de estas colaboraciones, ha aprendido de las investigaciones del área y ha alentado a la comunidad científica a buscar campos de investigación más directamente dirigidos al bien común.

Y dado que pronto cumplirá 80 años, el Dalai Lama le pidió al psicólogo y autor de bestsellers, Daniel Goleman, que escribiera un libro resumiendo su visión de un mundo mejor y el rol que la ciencia puede jugar en ello. El resultado de su colaboración, Una Fuerza del Bien: La visión del Dalai Lama de nuestro mundo, es tanto una traducción de los ideales del Dalai Lama como una llamada a la acción.

Recientemente, platique con Goleman acerca del libro.

Jill Suttie: Después de leer tu libro, me pareció que la visión del Dalai Lama para un mejor futuro se puede resumir en el cultivo de compasión por otros. ¿Por qué la compasión es tan importante?

Daniel Goleman: Él no está hablando desde una perspectiva budista sino de una perspectiva científica. Él está usando evidencia científica proveniente de lugares como Stanford, Emory y la Universidad de Wisconsin –también, del proyecto de Tania Singer en el Instituto Max Planck- que muestra que las personas tienen la habilidad para el cultivo de la compasión.

Estas investigaciones son muy alentadoras, ya que los científicos no sólo usan imágenes cerebrales para identificar circuitos específicos cerebrales que controlan la compasión, sino que también muestran que esos circuitos se fortalecen y las personas se vuelven más altruistas y dispuestas a ayudar a otras personas cuando profundizan en el cultivo de la compasión –por ejemplo, haciendo la práctica de meditación de amor bondadoso. Esto es alentador ya que es un imperativo fundamental que necesitamos la compasión como un timón moral.

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JS: Usaste el término “músculo de la compasión” en tu libro. ¿A qué te refieres con eso?

DG: La compasión no es solo una amabilidad dominguera; es verdaderamente algo para enfrentar cuestiones sociales –tales como la corrupción y colusión en negocios, gobierno y en toda la esfera pública. Es importante también en la economía, para ver si hay una forma de hacerla que fomente el cuidado y no la codicia, o para crear políticas económicas que disminuyan la brecha entre ricos y pobres. Todas estas cuestiones morales requieren de la compasión.

dalai lama y daniel goleman cultivo de la compasión

JS: El cultivo de la compasión La compasión puede ser cultivada a través de la meditación en atención plena. Pero creo que muchas personas comienzan a meditar por razones personales –por ejemplo, para reducir el estrés y para aceptar más lo que está presente. ¿Cómo esto nos lleva al activismo social?

DG: No concuerdo con esa interpretación sobre para qué sirve la meditación o práctica espiritual. Esa visión de la atención plena deja a un lado la unión tradicional de la atención con la preocupación por otras personas –prácticas de amor bondadoso y prácticas para el cultivo de la compasión. Yo pienso que la visión del Dalai Lama es que eso es inadecuado. La meditación no significa aceptación pasiva de las injusticias sociales; significa cultivar una actitud de cuidado hacia otras personas, es decir, me preocupo por personas que están siendo victimizadas y por tanto, haré lo que pueda para ayudarles. Esto él lo ve como verdadera compasión en acción.

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JS: ¿Existen investigaciones que den sustento a la idea de que la Atención Plena y el activismo social están relacionados?

Hay evidencia de que la Atención Plena no sólo te calma y te da más claridad, sino que también te hace más sensible al malestar de otros. En un estudio se les dio a los participantes la oportunidad de ayudar a otra persona que necesitaba apoyo –en este caso, ofrecerle una silla a una persona que iba con muletas- y se dieron cuenta que el mindfulness incrementó el número de personas que hicieron eso.

Y si extrapolamos esto hacia la ayuda a las personas que lo necesiten que pasen por tu radar, entonces se sugiere que el mindfulness podría ayudar. Sin embargo, hay más evidencias directas de que el cultivo de la compasión y del amor bondadoso incrementa la probabilidad de ayudar a otros. Poner estas prácticas juntas es poderoso.

JS: En tu libro, el Dalai Lama menciona algo que llama “higiene emocional” –o aprender cómo manejar emociones difíciles con mayor habilidad y ecuanimidad. Él dice que esto debería ser tan importante como la higiene física, y que todos deberíamos mejorar nuestra “higiene emocional” antes de intentar atender problemas sociales. ¿Por qué?

DG: Esa es la perspectiva del Dalai Lama –necesitamos tener un control sobre nuestras emociones destructivas y antes de actuar en el mundo. De lo contrario, si actuamos desde esas emociones, sólo vamos a generar más daño. Pero si aprendemos a manejar nuestras emociones y adquirir más calma, claridad y compasión mientras actuamos, entonces lo haremos para el bien, no importa lo que hagamos.

No es que las emociones sean destructivas, sin los extremos lo que pueden dañar a otros y a nosotros mismos. Cuando las emociones se vuelven destructivas, tienes que autorregularlas y no permitir que pasen sobre ti. Por ejemplo, el enojo; si este te moviliza, impulsa y focaliza hacia la resolución de conflictos sociales, entonces es una motivación útil. Sin embargo, si dejas que te secuestre y te llenas de odio, entonces ya es destructivo, porque terminarás causando mucho mayor daño que bien.

JS: Yo pienso que es difícil para algunas personas el saber si sus emociones las que están llevando a actuar de forma inapropiada.

DG: Es por ello que la autoconciencia es absolutamente crucial. Muchas personas son secuestradas por sus emociones y no tienen idea, porque no están atentos, no tienen conciencia de lo que ocurre. Y lo que la meditación y las prácticas de Atención Plena estimulan es la autoconciencia para que puedas hacer estas distinciones con mayor exactitud, con más claridad.

JS: Uno de los principios del Dalai Lama que escribiste en tu libro es que deberíamos tener una ética de la compasión universal hacia todos. ¿Eso sugiere que debemos experimentar compasión incluso ante quienes han cometido atrocidades, como asesinatos o genocidios?

DG: Él sostiene un ideal de compasión universal, sin excepción. Eso es algo hacia lo que nos podemos acercar. Pero también nos da una instrucción muy útil; el dice que hagamos la distinción entre el actor y el acto. Se puede estar en contra de un acto malvado –sin dudarlo- pero ten en mente la posibilidad de que las personas pueden cambiar. Es por ello que se opone a la pena de muerte, porque una persona puede cambiar su vida por completo y no se le debería excluir de esa posibilidad.

La compasión universal es un valor alto, y yo pienso que muchos de nosotros no podemos lograrlo por completo. Pero podemos acercarnos a esto expandiendo nuestro círculo de cuidado. Paul Ekman ha tenido diálogos vastos sobre esto con el Dalai Lama, y él le dice que es un objetivo muy bueno pero que es difícil de alcanzar. Porque va en contra de los mecanismos naturales que nos hacen favorecer a nuestro propio grupo- nuestra familia, nuestra compañía, grupo étnico, etc. Así que el primer paso es superar esa tendencia y tratar con más apertura y cuidado a un grupo cada vez más amplio de personas. Experimentar solidaridad por todos es el paso final y pienso que pocos podrán llegar hasta ahí. Pero todos podemos estar un paso más cerca.

Artículo original publicado en Greater Good Science Center. Leer original AQUÍ. Traducción: Instituto Cultivo.