Cuando la empatía duele, la compasión puede sanar

Por: Adam Hoffman.

La empatía puede ser dolorosa o al menos eso sugiere un conjunto creciente de investigaciones al respecto de la Compasión.

¿Qué es la compasión y Cómo puede ayudar cuando la empatía duele?

Cuando atestiguamos sufrimiento o malestar en otro, nuestra tendencia natural a empatizar puede generarnos un dolor vicario.

¿Existe una mejor manera de acercarnos al malestar de otros?

Un estudio reciente, publicado en el Journal Cerebral Cortex, sugiere que podemos enfrentarnos mejor a las emociones negativas de otros al fortalecer nuestras habilidades compasivas.


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La empatía es muy importante para entender las emociones de los demás a profundidad. Su inconveniente es que, de acuerdo con Olga Klimecki, investigadora del Instituto Max Planck de Ciencias Cognitivas y Cerebrales Humanas en Alemania y principal autora de este estudio, “cuando compartimos mucho el sufrimiento, nuestras emociones negativas incrementan y nos lleva al riesgo de sufrir quemarnos emocionalmente”.

malestar empático y empatía

El equipo de investigación inscribió a los participantes a una clase de un día de meditación. Los participantes no tenían ninguna experiencia previa con la meditación. Ellos practicaron extender sus sentimientos de calidez y cuidado hacia ellos mismos, una persona cercana, una neutral, hacia una persona que les resulta difícil y hacia desconocidos.

Antes y después del entrenamiento, se les mostraron a los participantes videos de personas sufriendo (por ejemplo, llorando tras haber perdido su casa producto de una inundación). Después del video, los investigadores midieron sus respuestas emocionales así como su actividad cerebral, que se midió usando una máquina de fMRI.

¿Qué aporta el Cultivo de la Compasión?

Encontraron que el entrenamiento en compasión llevó a los participantes a experimentar más emociones positivas al ver los videos. En otras palabras, había indicadores de que podían lidiar mejor con el malestar que antes de tomar el entrenamiento –y también lo manejaron mejor que un grupo control que no recibió el entrenamiento.

“A través del entrenamiento en compasión, podemos incrementar nuestra resiliencia y aproximarnos a las situaciones estresantes con mayor afecto positivo”, dijo Klimecki

Esta aproximación emocional positiva estuvo acompañada por un cambio en el patrón de activación cerebral. Antes del entrenamiento, los participantes mostraron activación en la “red empática” asociada con percepciones de dolor y molestia. Después del entrenamiento, la activación cambio hacia la “red compasiva”, que está asociada con el amor y la afiliación.

Su nuevo patrón de activación cerebral se parecía más a aquel que tienen los meditadores de largo plazo, que han meditado en compasión todos los días por más de 35 años, cuyos cerebros fueron escaneados por los investigadores.

Estos resultados sugieren que el entrenamiento llevó a cambios fundamentales en la forma en que sus cerebros procesaban escenas estresantes. Fortalecieron las partes que intentaban aliviar el sufrimiento.

Las emociones negativas no desaparecieron después del entrenamiento en amor-bondadoso  (Meditación Guiada de Amor Bondadoso) ; sólo que era menos probable que los participantes experimentaran malestar.

De acuerdo con Klimecki y sus colegas, esto sugiere que el entrenamiento en el Cultivo Científico de la Compasión  permitió a los participantes mantenerse en contacto con las emociones displacenteras con una mentalidad más tranquila.

“La compasión es un buen antídoto”, dijo Klimecki, “nos permite conectar con el sufrimiento de otros, sin experimentar mucho malestar”

Artículo original publicado por el Greater Good Science Center. Ver original AQUÍ. Traducción: Instituto Cultivo