¿Qué NO es mindfulness? (y que sí es)

Por: Valentín Méndez.

Para conocer un concepto o fenómeno como Mindfulness, es tan importante saber qué es como qué no es.

Con las prácticas de mindfulness es particularmente importante dado que si nos aproximamos a ellas con ideas erróneas sobre su funcionamiento, efectos o motivaciones, entonces será muy probable que nos generemos más sufrimiento.

Dedicamos entradas anteriores a explorar la perspectiva tradicional de mindfulness y su perspetiva científica. Ahora, exploraremos algunos malentendidos con la práctica: qué no es mindfulness.

Mindfulness NO es disfrutar el presente o fabricar experiencias agradables:

Es importante señalar que mindfulness no es mecanismo para fabricar paz, para fabricar una sensación de bienestar ni para disfrutar el momento presente.

Es común aproximarse a la práctica diciendo “quiero mi momento de paz” pero la práctica de mindfulness a veces es dolorosa porque justamente te hace estar con tu experiencia con una actitud abierta, paciente, sin luchar, etc. Te permite contactar con eso que es real en tu persona, con aquello que está vivo en ti momento a momento.

Así que no queremos quitar tu experiencia de dolor, sino queremos aprender a ser anfitriones más sabios, amplios y saludables de cualquier experiencia que exista. Esto da lugar al desarrollo de una actitud sabía que nos permita notar la vida más como es, con menos proyección de expectativas y con menos aferramiento.

La idea es que mindfulness nos acompañe en cualquier momento de nuestra vida: cuando hay dolor, cuando hay alegría, cuando hay éxitos y cuando hay pérdida. La práctica no es disfrutar, es estar con lo que hay.

Meditar es una forma de ejercitar la atención plena o mindfulness

Mindfulness NO es relajación:

El propósito de la práctica no estar más tranquilos o relajados. Es probable que en la práctica tienda a ocurrir la relajación. Habrá ocasiones en las que hagas tu práctica y no te relajes.

Te recuerdo que Jon Kabat-Zinn empezó a hacer estas prácticas con pacientes que tenían dolor crónico en el hospital y por lo tanto, muchos de ellos tenían mucha dificultad para relajarse.

Querer relajarse por la fuerza es resistencia, misma que llevará a la frustración o a más malestar.

Así que no es relajarte por relajarte y si no te relajas, puedes empezar a atender esta no relajación con diferentes actitudes sabias de paciencia, aceptación, etc.

Mindfulness NO es poner la mente en blanco:

La mente va a tener pensamientos, recuerdos, ideas y eso es completamente natural.  Lo que buscamos es relacionarnos de manera diferente con estos contenidos, no quitarlos, ni reprimirlos.

Esta imagen se ha hecho muy popular:

Ilustración sobre qué no es mindfulness

Que no es Mindfulness

Desde mi punto de vista, esta ilustración puede generar confusión. Se podría pensar que se debe vaciar a la mente y estar ahí sin pensar nada como lo está el perro. No estamos cultivando “mente de perro”.

Mindfulness implica una serie de actitudes y una serie de habilidades cognitivas, que no forzosamente son eso.

Mindfulness NO es concentrarse por la fuerza:

Eventualmente la práctica puede tener como resultado el que la atención sea más sostenida, prolongada y voluntaria. El proceso no es atender o concentrarnos por la fuerza, de ser así, nuestra práctica sería una muy tensa. Queremos cultivar una atención estable pero relajada.

Estos son algunos de los malentendidos más comunes con respecto al mindfulness o atención plena. Es importante nombrarlos e indagar si están presentes en nuestra motivación al vincularnos con la práctica. De ello dependerá lo que cultivemos en el tiempo que dediquemos a ella.

2018-09-07T10:11:28+00:00