Practicar mindfulness y vincularse en campañas presidenciales

Por: Colby Itkowitz.

Para muchas [personas] que practican mindfulness, esta práctica es una forma de llevar una sensación de calma a sus vidas. Pero esta temporada electoral está resultando un desafío, generando emociones del otro lado del espectro como enojo, frustración o miedo.

[…] El clima político actual nos puede “dejar como una nación que literalmente haga que las personas se odien las unas a las otras porque tienen diferentes opiniones políticas”.

Esto es suficiente para hacer a cualquier persona que este tratando de mantenerse plenamente consciente querer ver hacia otro lado, apartándose de la contienda electoral para mantener su paz mental.

Pero ahí es en donde, de acuerdo a los expertos, los practicantes casuales de mindfulness se equivocan.

El cultivo de la atención plena no es una herramienta para huir del mundo externo

El cultivo de la atención plena requiere que las personas presten atención a sus pensamientos y sentimientos sin enjuiciarlos. Se trata de traer la atención al momento presente. No se supone que sea una herramienta para huir del mundo externo. De hecho, parte de su propósito es ayudar a las otras personas, que de otra manera se distraerían con sus rumiaciones y ansiedades, a vincularse mejor con los otros. La verdadera práctica de atención plena debería fomentar la participación política positiva.

“Existe esta idea superficial de que debemos evitar o huir de la política porque es muy caótica”, dijo Ethan Nichter, maestro budista y fundador del Proyecto Interdependencia. “Realmente significa poder permanecer con el corazón abierto a aquellos con los que no estás de acuerdo. Debería orientar a las personas a vincularse más con cada aspecto de su vida”

Es una lección cívica que la monja Zen, Rec. Angel Kyodo Williams, ha enseñado durante años. En el 2012, ayudó a crear MindfulVOTES. Esta iniciativa busca animar al “sector del bienestar” (como les llama a practicantes de meditación o yoga), a ser parte de las elecciones presidenciales.

Cualquier noción que no debería hacerlo, de acuerdo a ella, es una perversión. Además, denota un entendimiento inmaduro de lo que significa estar plenamente atento.

“El propósito del mindfulness no es simplemente disminuir el estrés por sí mismo. El propósito fue reducir el ruido mental que inhabilita nuestra capacidad de ver claramente. Al hacer esto se podría responder efectivamente al mundo a nuestro alrededor. Y eso es lo que significa el compromiso con la comunidad”, dijo Williams.

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Mindfulness y elecciones

El mindfulness se ha comercializado en América para adaptarse al enfoque de la nación hacia el individualismo. Se ha enseñado a trabajadores estresados, como un medio para centrarse en sí mismos y tomar un respiro, literalmente. Pero también hay un componente de interdependencia que regularmente se pierde en esta interpretación. Un entendimiento de que nuestras acciones y palabras influyen en la sociedad. Y, como un ciudadanos del mundo, esa una responsabilidad que debemos asumir.

Es posible ser practicante de mindfulness y político

Lo que eso significa en este loco ciclo presidencial es que las personas que practican mindfulness puedan vincularse con esto sin ser arrastrados por la histeria. A los practicantes de mindfulness se les enseña a ser compasivos consigo mismos pero también con otros. La conciencia del momento presente nos permite tener un diálogo compasivo en lugar de reaccionar emocionalmente.

Es posible ser practicante de mindfulness y político. Tim Ryan (D-Ohio) es un ejemplo. Él guía meditaciones en Capitol Hill y propuso una legislación para enseñar mindfulness en escuelas y a veteranos con estrés post-traumático.

Ryan dice que entiende por qué algunas personas que practican mindfulness pueden ver la política como un estresor innecesario. La brutalidad verbal y ahora física de esta contienda electoral, la profunda división que se reproduce y la intolerancia que exhibe, son particularmente estresantes. E incluso Tyan admite que no es inmune de molestarse por el discurso político.

Pero ha aprendido a reconocer sus emociones y dirigirlas a algo productivo. “Si algo está ocurriendo políticamente de una forma en la que no estás de acuerdo, está bien enojarse por ello. Esas son emociones honestas. La pregunta es, sí, lo ves, pero no tienes que dejar que esa emoción te lleve a algún lugar”, él dice. “¿qué haces para cambiar el discurso, para cambiar el debate? Lo puedes ver, puedes entender por qué otros están molestos y al mismo tiempo comenzar a organizar a un grupo de personas”.

[…] Williams, quien es afroamericana, puede entender –incluso cuando no está de acuerdo- la intensa oposición hacia el presidente Obama. Y ella lo atribuye al mindfulness. Puede ver enojo hacia Obama a través de los lentes de personas atemorizadas por cambios demográficos en Estados Unidos.

“Es un país cambiante y puedo entender si crecieste y tuviste una idea de qué era tu país y qué defendía… eso es ordinario, humano y algo de esperarse”, ella dice. “En lugar de quedar atrapada de cómo sus palabras son atemorizantes o alarmante para mí, soy capaz de ver con mayor profundidad cuál es el sufrimiento ahí. De eso se trata el mindfulness”

Ella dice que ha visto una inclinación por parte de los practicantes de mindfulness a voltear la mirada. Una inclinación a no ver esta polarización profunda y fealdad de las campañas.

Pero la evitación no es parte del mindfulness.

El Dalai Lama enseña que una forma de hacer puentes entre lo dividido es dejar de ver el conflicto como un “nosotros contra ellos”, y pensar en todos los seres humanos como “nosotros”.

Daniel Goleman, psicólogo y autor de “Una fuerza para el bien: La visión del Dalai Lama de nuestro mundo” escribió en su ensayo que el Dalai Lama “lo ve como una antídoto para la división de cualquier tipo”.

Nichtern dice que los que protestan en los eventos de Donald Trump tienen una oportunidad única de practicar mindfulness. Él y otros expertos, ven esta temporada política como una oportunidad para mostrar cómo es interactuar en un mundo sin miedo ni odio, sino con compasión y sabiduría. No dejarse ir con emociones de reflejo, como regularmente ocurre en la política. Aprender que demonizar a otros humanos realmente no es productivo y no es parte de la atención plena.

 

Artículo Original publicado por The Washington Post el 16 de marzo de 2016. Ver original AQUÍ. Traducción: Instituto Cultivo.

2018-09-27T10:54:13+00:00