Esto es para lo que la atención plena -mindfulness- es (y no es) buena

Por: Daniel Goleman.

Aunque la atención plena no necesariamente funciona cómo lo proclama el fervor por el tema, hay algunas cosas en las que una buena práctica de atención plena sí puede ayudar.

Si bien no deberías creer todo lo que escuchas de la atención plena, sí hay beneficios de incorporar un hábito de meditación.

Lo delicado de tratar de interpretar investigaciones de atención plena es que muchos de los estudios que afirman grandes cosas de la práctica son menos rigurosos que otros. Incluso cuando llegan a ser publicaciones arbitradas. Muchos tienen grupos control pobres –o, como en un caso, el grupo control puede ser comparado apropiadamente con otro grupo haciendo otra cosa (como ejercicio), pero ambos grupos mostrando niveles de mejora similares.

Richard Davidson, neurocientífico de la Universidad de Wisconsin y yo usamos estándares científicos rigurosos para examinar el mar de publicaciones sobre la atención plena y otros tipos de meditaciones.

Encontramos que únicamente alrededor del 1% de esos miles de artículos cubren los estándares de excelencia en calidad de la investigación médica (más de esto en nuestro reciente libro: Altered Traits: Science Reveals How Meditation Changes Your Mind, Body, and Brain). Sin embargo, estos estudios sólidos revelan que hay cuatro beneficios reales de la atención plena: fortalecimiento de la atención, mantener la calma durante momentos de estrés, mejor memoria y buen cuidado empresarial.

mindfulness atención plena

Veamos cómo funciona cada uno de ellos:

Fortalecimiento de la atención 

Los estudios de gran calidad que identificamos muestran que hay menos divagación mental y distracción entre aquellos que practican una rutina regular de atención plena . Estas personas muestran una mejor concentración, incluso durante procesos de tareas múltiples. Las implicaciones laborales son manifiestas: mayor productividad y menos lagunas conceptuales. Tal y como un ejecutivo describió el riesgo de tener una baja concentración: “cuando mi mente divaga durante una reunión me pregunto qué oportunidad laboral habré perdido”.

Para tener este beneficio: Intenta realizar tres sesiones de diez minutos de atención plena a lo largo del día. Deja todo a un lado por unos minutos y lleva tu atención por completo a tu respiración. No intentes controlarla –sólo siente cada inhalación y exhalación. Si notas que tu mente se ha distraído, simplemente regrésala a tu respiración y empieza de nuevo.

No te juzgues por tus distracciones –todos las tenemos. Cuando comienzas una práctica de atención plena , te vuelves híper-consciente de lo mucho que tu mente se distrae. Pero traer la atención de vuelta a la respiración es lo que fortalece los circuitos cerebrales de la concentración.

¿Qué da pie a este cambio? Nuestra corteza pre frontal es el área ejecutiva que controla nuestra atención. Cuando la amígdala se activa, el punto detonante de emociones como el enojo o ansiedad, le indica a las áreas pre frontales que se desactiven. Es por ello que cuando experimentamos ansiedad o enojo no podemos pensar tan bien. Si podemos calmar nuestra amígdala, le permitiremos a nuestras áreas pre frontales operar de forma más efectiva. Así, podremos centrar mejor nuestra atención.  Como veremos en la siguiente sección, la atención plena hace exactamente eso.

Mantener la calma durante momentos de estrés

Diversos estudios han mostrado que aquellas personas que practican meditación tienen una menor activación de la amígdala. Esto quiere decir que el cerebro está menos propenso a interpretar estímulos como amenazas y brincar hacia una conducta defensiva.

Para ver cómo funciona esto en un ambiente profesional, piensa en una persona que lidera un equipo ejecutivo. Desde que se instauró una sesión grupal matutina de meditación similar al ejercicio descrito arriba, el equipo se lleva mejor. Esto quiere decir que pueden compartir información e ideas con mayor fluidez –y, al final del fía, tomar mejores decisiones estratégicas porque son capaces de debatir en calma las diferencias en sus puntos de vista. Investigaciones en otros grupos también han encontrado que las personas que meditan con frecuencia generalmente se recuperan con mayor rapidez de un evento estresante.

Mejor memoria

Aquellas personas que practican atención plena también muestran una memoria de trabajo fortalecida. Es decir, la memoria a corto plazo que registra el proceso de pensamiento en el momento. Por ejemplo, con una práctica de atención plena, alumnos de licenciatura mejoraron sus puntuaciones un 16% al hacer un examen.

En un ambiente profesional, esto puede reforzar la habilidad de un líder para desempeñar el pensamiento complejo necesario para el trabajo estratégico, resolución de problemas e incluso interacciones intensas con otros. Y tener una amígdala menos reactiva significa que líder estará más en calma –lo que significa mayor claridad.

Buen cuidado empresarial

La meditación que cultiva de forma intencional una actitud amable regularmente es parte de una práctica de atención plena. Este aproximación ha mostrado que lleva a mayor actividad en circuitos cerebrales del cuidado, incremento de la generosidad y una mayor probabilidad de ayudar a otros cuando lo necesitan; todas estas cualidades de los mejores ciudadanos empresariales y de los líderes con quienes la gente prefiere trabajar.

Muchos equipos deportivos han incorporado prácticas de atención plena a sus entrenamientos como una estrategia para armonizar su juego. Joan Kabat-Zinn, solía trabajar en los equipos de Harvard y equipos olímpicos, en donde la coordinación y apoyo son primordiales.

La conclusión aquí es que si bien no deberías creer todo lo que escuchas de la atención plena , sí hay beneficios de incorporar un hábito de meditación. De hecho, las investigaciones también aportan evidencia de que entre más horas de meditación incorpores a tu vida, tendrás mejores resultados en los cuatro frentes que acabamos de describir. Piensa en la atención plena como una forma de mejorar algunos tipos de condiciones mentales, tal como el ejercicio regular en el gimnasio construye una condición física.

Este artículo apareció originalmente en hbr.org, la página web del Harvard Business Review. Ver el artículo original.