Expresar nuestro dolor sin culpar

Se trata de retroceder una y otra vez de la tendencia a culpar, juzgar y tratar de hacer algo diferente a lo que es. Se trata de cultivar aceptación de la vida.

Por: Miki Kashtan.

Nina (no es su verdadero nombre) estaba fuera de sí con angustia. Durante meses estuvo convencida que la relación que Simón tenía con su exnovia, aún tenía asuntos por terminar. Él lo reconoció y después hablaron de esto una y otra vez, sin ningún tipo de alivio. Él respondía defensivamente en lugar de ser capaz de escuchar su dolor, de forma que avanzaban repetidamente hacia el borde de una ruptura que ninguno de los dos quería.

Cuando Nina me pidió apoyo en cómo navegar por esta situación, la invité a tomar una responsabilidad completa por sus reacciones como una oportunidad de crecimiento y de amplitud en un área de dolor. Esto no significa que no tendría dolor. Sólo significa que cuando surja el dolor, ella puede elegir asumirlo y estar con él en lugar de tratar de manejarlo pidiéndole a Simón que fuera o hiciera algo diferente.

Retroceder de la tendencia a juzgar y culpar

Esta es una práctica profunda y una que imagino sería liberadora para Nina. Se trata de retroceder una y otra vez de la tendencia a culpar, juzgar y tratar de hacer algo diferente a lo que es. Se trata de cultivar aceptación de la vida, de Simón, de ella misma y estirarse y estirarse para abrazar a uno a la vez, al mismo tiempo que a la realidad del amor y cuidado entre ellos dos y a la inseguridad radical del futuro.

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Esta práctica constituye uno de los desafíos espirituales más importantes que enfrentamos como seres humanos. Cuando las acciones de alguien, especialmente de alguien cercano a nosotros, no se alinean con lo que más anhelamos, entonces tendemos a creer que esa persona es responsable de nuestro dolor.

Hemos sido entrenados para creer que cuando tenemos dolor, alguien más es responsable de ello, incluso que es su culpa. Después cuando intentamos hablar con esa persona sobre nuestro dolor, se ponen a la defensiva como respuesta a la culpa que les asignamos y así garantizamos efectivamente que no puedan escucharnos.

Asumir la responsabilidad de nuestro dolor

Cuando podemos asumir la responsabilidad de nuestro dolor, verlo como nuestro, como algo que surge de lo que nos decimos y no de las acciones de otras personas, entonces la otra persona tendrá mucho más espacio para escuchar nuestras reacciones.

Simón será capaz de escuchar a Nina cuando asuma esa responsabilidad. Ya que sus reacciones serán sobre ella, sobre su proceso de aprendizaje y de estiramiento. No serán acusaciones o intentos de hacer las cosas diferentes. Tal como le señalé a Nina, la realidad es que Simón la está escogiendo a ella, una y otra vez. Veo más solidez en la relación que lo que ella experimenta.

Apoyé a Nina a ver que su dolor por la forma que él mantiene una relación con sus antiguas parejas es probable que continúe. El estiramiento que yo le invito a hacer, y el que nos invito a todos a hacer, de forma repetida, en cualquier momento en el que experimentamos dolor con relación a las acciones de otras personas, es resistir a la tentación de ir a un pensamiento de bien/mal acerca de ese dolor.

El lugar de eso, sugiero que ella pueda experimentar con ternura con ese dolor. Esto no significa que le deban gustar las acciones de Simón. Sólo significa no culparlo.

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Una nueva fuente de libertad

Nina acepto mi invitación con el corazón abierto. Ser capaz de mantener la paz interior cuando sus necesidades no están satisfechas es una fuente de una  libertad.

Ella conectó profundamente con su anhelo de seguridad, con la comodidad de saber que es querida. Se permitió dolerse por lo que ocurrió en su pasado y se sintió más fuerte al irse un fin de semana con Simón.

Unos días después, recibí un correo de ella. Una vez más Simón había actuado de formas que indicaban claramente que su exnovia aún estaba presente en su mente. Nina pudo mantenerse presente con ella misma. Tal como en el pasado, ella experimento un gran dolor. Sin embargo, está vez ella no se saltó el dolor para pasar al enojo o la separación.

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En lugar de ello, pudo abrir su corazón y estar presente consigo misma hasta que el dolor eventualmente se disolvió. Tal como ambas lo habíamos anticipado, Simón pudo entonces ofrecer su presencial completo y una profunda empatía. Nina celebrara que no estaba culpando y que Simón no se puso a la defensiva.

Con el paso del tiempo, mientras sigan practicando esta aproximación más abierta, Nina probablemente llegue al momento presente y su significado en lugar de reaccionar al dolor residual de su pasado. Probablemente sea ahora más resiliente al encontrar formas de expresar lo que es importante para ella sin necesidad de culpar.

Por otra parte, es probable que Simón desarrolle más la capacidad de escuchar a Nina sin esfumarse o enojarse. Así, podría encontrar sus propias oportunidades para aprender y crecer.

Él encontrará mayor sentido en sus elecciones, ver el efecto de sus acciones y encontrar libertad al mostrarse como quiera. Así como podemos conectar nuestro dolor con otras personas, también podemos entrelazar nuestra libertad.

Este artículo fue publicado originalmente en The Fearless Heart en agosto de 2017. Ver artículo original AQUÍ. Traducción: Instituto Cultivo.