Componentes básicos de la Comunicación No-Violenta

Los cuatro componentes fundamentales de la Comunicación No-Violenta: observación, sentimientos, necesidades y estrategias.

Por: Inbal Kashtan y Miki Kashtan

Este artículo es la segunda parte de “Basics of NVC” publicado originalmente AQUÍ. Ver traducción de primera parte AQUÍ.

Observaciones

Las observaciones son lo que vemos o escuchamos que identificamos como estímulo a nuestras reacciones.

Nuestro propósito es describir a qué estamos respondiendo concretamente, específica y neutralmente, tal como una cámara podría capturar el momento. Esto ayuda a crear una realidad compartida con la otra persona.

La observación da contexto a nuestra expresión de sentimientos y necesidades. Incluso, puede no ser necesaria si ambas personas tienen claridad del contexto.

El uso hábil de los juicios

La clave para hacer una observación es separar nuestros juicios, evaluaciones o interpretaciones de la descripción de lo que ocurre. Por ejemplo, si decimos “eres grosero”, la otra persona puede no estar de acuerdo. Pero si decimos “cuando te vi al llegar y no escuché que me saludarás”, es más probable que la otra persona reconozca el momento que se describe.

Cuando podemos describir lo que vemos o escuchamos en un lenguaje de observación sin mezclarlo con una evaluación, aumentamos la probabilidad de que la persona que nos escucha pueda escuchar este primer paso sin querer inmediatamente responder y pueda escuchar nuestros sentimientos y necesidades.

Aprender a traducir juicios e interpretaciones a un lenguaje de observaciones nos mueve más allá del pensamiento de bien/mal. Nos ayuda a tomar responsabilidad de nuestras reacciones. Hacemos esto al dirigir la atención a nuestras necesidades como fuente de nuestros sentimientos en lugar de dirigirla a la otra persona.

De esta forma, las observaciones emergen como una pieza fundamental hacia un cambio de conciencia profundo.

Sentimientos

Los sentimientos representan nuestra experiencia emocional y las sensaciones físicas asociadas con las necesidades que tenemos cubiertas o permanecen insatisfechas. Nuestro propósito es identificar, nombrar y conectar con esos sentimientos.

La clave para identificar y expresar sentimientos es enfocarse en palabras que describen nuestra experiencia interna en lugar de palabras que describen nuestras interpretaciones de las acciones de otras personas.

Por ejemplo: “me siento sola” describe una experiencia interna, mientras que “siento que no me amas”, describe una interpretación de lo que la otra persona puede estar sintiendo.

Cuando expresamos nuestros sentimientos, continuamos con el proceso de asumir la responsabilidad por nuestra experiencia, lo que ayuda a otros a escuchar lo que es importante para nosotros con menos probabilidad de escuchar crítica o que les culpamos. Esto incrementa la probabilidad de que respondan de tal forma que tanto sus necesidades como las nuestras, se vean satisfechas.

fundamentos de comunicación no violenta y la transformación de juicios

Necesidades

Nuestras necesidades son una expresión de nuestra humanidad compartida más profunda. Todos los seres humanos compartimos necesidades para nuestra supervivencia: hidratación, nutrición, descanso, refugio y conexión por nombrar algunas. También compartimos muchas otras necesidades, aunque podamos experimentarlas en grados variantes y podamos experimentarlas con mayor o menos intensidad.

En el contexto de la CNV, las necesidades se refieren a lo que está más vivo en nosotros: nuestros valores fundamentales y nuestros anhelos humanos más profundos.

Entender, nombrar y conectar con nuestras necesidades nos ayuda a mejorar nuestra relación con nosotros. También promociona el entendimiento con otros. Así, tendremos mayores probabilidades de actuar para que se satisfagan las necesidades de todos.

La clave para identificar, expresar y conectar con las necesidades es enfocarse en palabras que describan la experiencia humana compartida en lugar de palabras que describan estrategias particulares para atender esas necesidades.

Cada vez que incluyamos a una persona, un lugar, una acción, tiempo u objeto en nuestra expresión de lo que queremos, estamos describiendo una estrategia en lugar de una necesidad.

Por ejemplo: “Quiero que vengas a mi fiesta”, puede ser una estrategia para satisfacer una necesidad de amor y conexión. En este caso, tenemos una persona, una acción y un tiempo  y lugar implícitos en la oración original.

El cambio interno que va de enfocarse en una estrategia específica a conectar con necesidades regularmente resulta en una sensación de poder y liberación, dado que podemos liberarnos de estar apegados a una estrategia en particular al identificar las necesidades subyacentes y explorar estrategias alternativas.

La relación entre sentimientos y necesidades

Los sentimientos surgen cuando nuestras necesidades están satisfechas o no, lo que ocurre en todo momento de nuestra vida.

Nuestros sentimientos están relacionados con el detonante, pero no son causados por el detonante: la fuente siempre es nuestra experiencia de necesidades satisfechas o insatisfechas.

Al conectar nuestros sentimientos con nuestras necesidades podemos asumir la responsabilidad de nuestros sentimientos, liberándonos a nosotros y a los demás de la culpabilización.

Y al expresar nuestra experiencia única en el momento en el marco de una realidad humana compartida de necesidades, hacemos más probable la oportunidad para que la otra persona vea nuestra humanidad y experimenta empatía y entendimiento hacia nosotros […]

Peticiones

Para satisfacer nuestras necesidades, hacemos peticiones para valorar qué tan posible es que obtengamos cooperación para estrategias particulares que tenemos en mente para satisfacer nuestras necesidades.

Nuestro propósito es identificar y expresar una acción específica que creemos servirá para este propósito, y después revisar con las personas involucradas su disposición a participar en la satisfacción de nuestras necesidades de esta forma. En un momento dado, es nuestra conexión con otros lo que determina la cualidad de su respuesta a nuestras peticiones.

Dos tipos de peticiones

Así, regularmente nuestras peticiones en el momento son “peticiones de conexión”, que llevan la intención de promover la conexión y el entendimiento y determinar si ya tenemos la conexión necesaria para movernos a una “petición de solución”.

Un ejemplo de petición de conexión puede ser: “¿Me podrías decir cómo te sientes con lo que te digo?”, un ejemplo de la petición de solución puede ser “¿estarías dispuesto a quitarte los zapatos cuando entres a la casa?”

El espíritu de las peticiones recae en nuestra disposición a escuchar un “no” y continuar trabajando en nosotros y los otros para encontrar formas en que se satisfagan las necesidades de todos. Si lo que estamos haciendo es una petición o una demanda, será evidente cuando veamos la respuesta cuando esa petición es negada.

Una demanda rechazada llevará a consecuencias punitivas; una petición negada muy probablemente llevará a un diálogo.

Reconocemos que “no” es una expresión de una necesidad que está impidiéndole a la otra persona decir “sí”.

Si confiamos en que a través del diálogo podemos encontrar estrategias que satisfagan las necesidades de ambos, el “no” es simplemente información que nos alerta de que decir que “sí” a la petición sería muy costoso en términos de las necesidades de otra persona. Podemos continuar buscando la conexión y el entendimiento y permitir que surjan estrategias adicionales que satisfarán más necesidades.

[…] Este cuarto paso es muy importante para nuestra habilidad de crear la vida que queremos. En particular, pasar de hacer demandas a hacer peticiones requiere un salto de fe y de enfoque.

Cambiamos de enfocarnos en satisfacer nuestras necesidades hacia enfocarnos en la calidad de la conexión. Esto permitirá que las necesidades de los involucrados realmente importen y finalmente, también puedan satisfacerse.