¿Puedes tener demasiado altruismo?

Roshi Joan Halifax comenta su nuevo libro sobre los “estados límite” en el cultivo de la compasión.

Por: Jenara Nerenberg

Roshi Joan Halifax es una estimada escritora, maestra espiritual, fundadora del Upaya Zen Center y de los Nómadas Clínicos en el Himalaya. Ha dedicado décadas a investigar la intersección entre mente y cuerpo a través de los lentes del budismo, la neurociencia y la antropología.

Su nuevo libro, Standing at the Edge, es la culminación de años dedicados al servicio basado en compasión. Este servicio lo ha realizado en prisiones, hospitales y en regiones remotas en el mundo.

Ella escribe sobre lo que ha llamado “estados límite”, que son lugares a donde las personas suelen ir en su esfuerzo de ser de servicio en el mundo –pero pueden ir muy lejos, enfrentando el burnout, la desesperanza y la depresión. Mientras el mundo nos presiona a muchos de nosotros hasta nuestros límites, su libro es una herramienta urgente y crítica que pude ayudarnos a desarrollar nuestro balance.

Jenara Nerenberg: ¿Cómo identificar los cinco “estados límite” que describes en tu libro?

Joan Halifax: Por años, he estado cerca de muchas personas dedicadas al trabajo en derechos humanos y del medio ambiente. También me he involucrado con el cuidado de personas moribundas y privadas de la libertad. Me he sentado con cientos (tal vez miles) de personas que tienen profesiones de servicio por todo el mundo y he escuchado sus historias de alegría, así como sus historias de sufrimiento mientras se esforzaban por ser de utilidad a otros. Han sido cincuenta años de atestiguar el comportamiento, cincuenta años de aprendizaje.

También he aprendido de mi propia experiencia, de mis fallas y luchas al cuidar de otros; y también de los grandes beneficios. Me di cuenta que aquello que consideramos virtudes al hacer posible el cuidado, regularmente tienen aspectos llenos de peligros. He tenido que preguntarme a mí misma cuáles son las características de la mente y el corazón que son realmente importantes para fortalecer nuestra experiencia de servicio a otros y a qué debemos tener sensibilidad en términos de dificultades.

el poder del altruismo

Roshi Joan Halifax

He identificado cinco “estados límite” que tienen lados ensombrecidos pero en sus formas saludables, son esenciales en el cuidado. Estos estados son: altruismo, empatía, integridad, respecto y compromiso.

También descubrí que existe una forma de transformar los aspectos negativos de los estados límite y es a través de la compasión. Además, también aprende que incluso cuando nos caigamos del límite, podemos aprender mucho de nuestra experiencia de fallo. He escrito este libro como una profunda exploración de los estados límites y de la compasión.

JN: ¿Cómo defines la compasión?

JH: La compasión tiene que ver con la promoción del bienestar de otros, particularmente en relación a querer aliviar su sufrimiento. Veo a la compasión formada de elementos que no son compasión, entre ellos la atención y el afecto, la intención y la toma de conciencia, la personificación y el compromiso. Conlleva la capacidad de atender la experiencia de otros. La atención es una componente muy importante de la compasión.

La compasión también involucra nuestra capacidad de sentir preocupación por otros –el que veamos a otros no necesariamente significa que sintamos preocupación. Así, la experiencia prosocial de la preocupación, o la capacidad que conocemos como preocupación es vital –que realmente nos importe la persona que está sufriendo. Y luego está la intención –tener la intención de ser de beneficio a otros- y potencialmente tomar acción o al menos desearle lo mejor a esa persona en caso de que no podamos tomar una acción directa.

JN: ¿Nos puedes hablar de la relación entre límites y altruismo patológico?

En mi nuevo libro escribo sobre el profundo valor del altruismo en nuestras vidas y en el mundo. De hecho, no podríamos estar vivos sin él. Y aun así, cuando el altruismo es insano, cuando va demasiado lejos y nos hiere física o mentalmente, cuando hiere a las instituciones en donde los altruistas laboran o a la nación a la que el altruista está comprometido a servir, entonces caen en lo que los psicólogos sociales conocen como “altruismo patológico”.

Muchas personas que trabajan en profesiones de servicio –y yo como alguien que se ha sentado con personas moribundas durante décadas- saben que el altruismo que no está enraizado y caracterizado por la toma de consciencia, puede caer muy fácilmente en el daño.

JN: ¿Cómo podemos movernos con mayor facilidad del estrés empático a un estado de compasión?

JH: Parte de ello tiene que ver con nuestra capacidad de mantenernos anclados y no abrumarnos por la sobre-identificación con la persona que está sufriendo. Parte de esto es mantener un equilibrio intención y mantener una intención clara del para qué estamos ahí, que es para beneficiar a otros.

Otro aspecto tienen que ver con nuestra capacidad de distinguirnos de otros tomando una perspectiva metacognitiva, es decir, no identificarnos por completo con el otro sino reconocer “Yo no soy la persona que está sufriendo”. En un nivel sí eres esa persona pero en otro no es así. Experimentar de forma vicaria el sufrimiento de otra persona puede deshabilitarnos verdaderamente, mientras que la compasión nos provee del medio que nos permite preocuparnos pero al mezclarse con otros elementos, como el balance emocional y atencional, nos permite encontrar el camino medio entre la sobre-identificación y la deshumanización o el exceso de empatía.

La compasión tiene tres diferentes expresiones. Una está sesgada, es la compasión referencial, cuando hay compasión en relación a un objeto. Otra es la compasión basada en la toma de consciencia, que proviene del entendimiento de la verdad del sufrimiento, la verdad de la impermanencia y el valor de los preceptos. Y después está la compasión no referencial o universal, que los grandes maestros tibetanos sienten, es cuando la compasión impregna todo nuestro ser y estamos listos para responder en todas las situaciones.

JN: ¿Cuál es tu consejo para las personas que comienzan a construir su propia “infraestructura interna”?

JH: En parte tienen que ver con cómo cultivamos una intención que tiene una base moral fuerte. También tiene que ver con cómo cultivamos la sensibilidad moral. Es decir, nuestra capacidad de ver en verdad los contornos de la bondad y el daño en el mundo en el que vivimos.

Otro aspecto es vincularse en prácticas que están centradas en un entrenamiento mental. Es decir, cultivar balance emocional, balance atencional y toma de conciencia. De forma que fortalezcamos la arquitectura interna que nos permita tener carácter e integridad.

La práctica de meditación puede ser muy importante como un medio para abrirnos a aspectos más saludables de nuestro carácter. También tiene que ver con la comunidad en la que operamos. Las relaciones son muy importantes en el desarrollo del carácter moral y de relaciones saludables de respeto y la integridad.

JN: ¿Puedes hablar más sobre la “agilidad mental”? Por ejemplo, cuando mencionas que el Dalai Lama fue capaz de cambiar de las lágrimas a alegría en un instante.

JH: Si, la habilidad de cambiar de estados es importante.

Si no lo logramos hacer cuando nos vinculamos con el sufrimiento, entonces nos atoraremos en lo pegajoso del sufrimiento. Él pudo resonar con un científico en un momento y después pudo resonar con un refugiado tibetano al siguiente; fue capaz de cambiar de vuelta al científico en un breve momento. Pienso que la capacidad está caracterizada por una falta de pegajosidad, una falta de adherencia emocional, la capacidad de realmente dejar ir nuestra experiencia y recibir al momento siguiente tal como es. Esta habilidad es una expresión de la compasión no referencial-y eso es un tesoro.

JN: ¿Qué has aprendido de observar el diálogo entre budistas y científicos durante esto años?

JH: Pienso que la ciencia, en nuestro tiempo, ha dado al budismo una especie de elevación en contextos más convencionales. Es decir, la información respetada por la medicina, la educación o las leyes regularmente está basada en descubrimientos científicos. Cuando la ciencia valida lo que las personas han practicado por miles de años, cuando la ciencia valida el valor de este tipo de experiencias en nuestras vidas y en la vida del mundo, entonces le ayuda a hacer de estas prácticas de entrenamiento mental más valoradas y mejor entendidas por un público más amplio.

En mi trabajo como contemplativa, la ciencia me ha permitido entender mi experiencia contemplativa de forma más sistemática. Así como a desarrollar una forma de comunicar que valore la experiencia contemplativa en contextos seculares.

 

Artículo Original publicado por el Greater Good Science Center el 4 de mayo de 2018. Leer original AQUÍ. Traducción: Instituto Cultivo.

 

 

2018-10-07T23:23:02+00:00