El poder del altruismo

Por: David Brooks.

La sociedad occidental se construyó bajo el supuesto de que las personas son fundamentalmente egoístas. Macchiavello y Hobbes nos aportaron filosofías influyentes basadas en el egoísmo humano. Sigmund Freud nos dio una psicología del egoísmo, escribió “los niños son completamente egoístas, sienten intensamente sus necesidades y luchan con rudeza para satisfacerlas”.

Los economistas clásicos adoptaron un modelo que dice que las personas se mueven por un interés materialista y auto centrado. Las ciencias políticas asumen que las personas se mueven por el deseo de maximizar su poder.

El impulso del altruismo y la empatía

Pero esta visión del mundo es claramente errónea. En la vida real, el impulso al egoísmo se empareja con el del altruismo y la empatía. Esto no es una frase para un sello sentimental sino un hecho científico. Nuestras conexiones neurales tienen la capacidad para desarrollarse para amar y cuidar.

Hemos evolucionado para ser realmente buenos cooperando y empatizando. Estamos fuertemente motivamos para ayudar y enseñar a otros.

Tal como lo indica Matthieu Ricard en su riguroso libro “Altruismo”, si un bebé de 18 meses ve a un hombre soltar una pinza para ropa, éste se moverá para levantarlo y dárselo a la persona en un lapso de cinco segundos, que es aproximadamente el mismo lapso que tarda un adulto para ofrecer asistencia. Si premias a un bebé por actuar desde el altruismo, entonces su propensión a ayudar disminuirá, algunos estudios muestran que hasta un 40%.

El peligro de pensar que somos egoístas por naturaleza

Cuando construimos disciplinas académicas e instituciones sociales bajo estos supuestos de egoísmo, entonces estamos perdiendo de vista las motivaciones que tienen las personas la mayoría de las veces.

Lo que es peor, si esperas que las personas actúen egoístamente, puedes aplastar su tendencia a hacerlo de corazón.

Samuel Bowles provee de muchos ejemplos en su libro “La economía moral”. Por ejemplo, los centros de cuidado de Israel impusieron una multa a los padres que recogieran tarde a sus hijos. El número de padres que recogieron tarde a sus hijos se duplicó. Antes de la multa, recoger a los hijos a tiempo era un acto de consideración hacia el profesorado. Pero después de la multa, recogerlos temprano se había convertido en una transacción económica. Experimentaron menos reparo en actuar amablemente.

En 2001, un comisionado de Boston terminó con la política de su departamento de días de incapacidad por enfermedad ilimitados e impuso un límite de 15 días por año. Aquellos que excedieran el límite tenían que pagar y de repente, lo que había sido ética de servir a la cuidad había sido reemplazado por un pago de arreglo utilitarista. El número de bomberos que llamó para reportar una enfermedad en Navidad y Año Nuevo se incrementó diez veces más que en años anteriores.

altruismo

Dos formas de ver una situación

Resumiendo, existen dos lentes a través de los cuales una persona puede ver una situación: los lentes económicos y los lentes morales.

Lentes económicos

Cuando introduces una iniciativa financiera promueves que las personas vean la situación a través de lentes económicos. En lugar de seguir su orientación natural hacia la reciprocidad, el servicio y la cooperación, fomentas el que las personas hagan un cálculo costo-beneficio. Comienzan a preguntarse, “¿Qué hay para mí?”

Al evocar una motivación económica, regularmente obtienes los peores resultados. Imagina que pasaría con un matrimonio si ambas personas dijeran “Quiero obtener más de esto de lo que aporto”. Los pronósticos de ese matrimonio no serían buenos.

Lentos morales

Muchos de nuestros acuerdos profesionales o cívicos son de esa forma. Para ser un buen ciudadano, un buen trabajador, regularmente tienes que hacer un compromiso altruista hacia un grupo o ideal, que verá por ti cuando tu trabajo o ciudadanía se vuelva algo frustrante. Ya sea si eres un profesor o profesora sirviendo a tus alumnos, un soldado sirviendo a tu país o un trabajador en sus horas de oficina, la motivación moral es mucho más poderosa que las motivaciones financieras. Los acuerdos de surgen de únicamente de los lentes financieros están arruinándolo todo.

Adam Smith definió el capitalismo como una máquina que toma interés privados y los organiza para producir prosperidad general. Años después, los fundadores Americanos crearon una estructura democrática para tomar la competencia privada y, a través de cheques y balances, convertirla en una democracia deliberativa. Ambos se apoyan en baja pero constante visión de la naturaleza humana y tratan de convertir el vicio público en virtud pública.

Pero en ese entonces, había muchas instituciones que promovían los lentes morales para balancear los lentes económicos: iglesias, organizaciones comunitarias, servicio militar y códigos de honor.

La importancia de las fuerzas contrarias para el altruismo

Desde entonces, las instituciones que despiertan los lentes morales se han debilitado mientras que las instituciones que manipulan incentivos se han expandido. Ahora el pensamiento económico y utilitarista se ha convertido en la forma normal en la que hacemos análisis social y vemos al mundo.

Al asumir que las personas son egoístas, al priorizar acuerdos basados en egoísmo, hemos fomentado marcos de la mente egoístas. Tal vez es tiempo de cambiar drásticamente las economías clásicas y las ciencias políticas. Tal vez es tiempo de construir instituciones que apoyen el deseo natural de las personas de contribuir al bienestar.

 

Artículo original publicado en The NewYorkTimes en julio de 2016. Ver original AQUÍ. Traducción: Instituto Cultivo.