¿Cómo dar a otros sin desgastarse emocionalmente o tener burnout?

Por: Emma Seppala.

En nuestro mundo tan estresado, muchos proveedores de cuidado y trabajadores sociales sufren de un lento y doloroso burnout.

[El burnout es un padecimiento caracterizado por un prolongado agotamiento emocional, una actitud fría y distante con quienes se convive y un sentimiento de ineficacia o una continua impresión de fracaso]

Pareciera que el resto de nosotros también nos acercamos a este desgaste al trabajar por largas horas y criar familias. Puede que algunas veces nos sintamos demasiado cansados para seguir dando a otros. Incluso cuando el dar es una fuente primaria de felicidad en nuestras vidas.

Así que ¿cómo podemos seguir dando a otros sin desgastarnos emocionalmente? Se nos ha dicho que el autocuidado es la respuesta: date un premio, lo mereces. Tomate un tiempo para ti mismo. Di no.

Y si, de hecho diversas investigaciones han encontrado que psicólogos en entrenamiento que practican más autocuidado reportan sentirse con menos malestar y estrés así como con mayor satisfacción con la vida. La pregunta es: ¿Qué es eso del autocuidado y cuánto necesitamos?

El truco es tener una orientación hacia otros y ser amables, pero balancear esto con el cuidado hacia ti. Aquí te comparto algunas prácticas para ayudarte a hacer eso.

Compasión hacia uno mismo

Una forma de autocuidado particularmente potente involucra transformar nuestra relación con nosotros mismos –en particular, practicar compasión hacia nosotros mismos.

La autocompasión consiste en tratarte como tratarías a un amigo. Especialmente en aquellos momentos en que comentes un error. La compasión hacia uno mismo es recordar que todos cometemos errores en lugar de castigarnos por hacerlo. Y significa tener atención plena a nuestras emociones y pensamientos, sin identificarnos con ellos. La compasión hacia uno mismo no significa ser autoindulgente o evadir la responsabilidad, y tampoco significa ser duramente auto-crítico.

Elaine Beaumont de la Universidad de Salford ha realizado muchos estudios investigando el impacto de la compasión hacia uno mismo en el burnout y la llamada fatiga por compasión.

En un estudio con 100 estudiantes parteras –que de forma rutinaria atestiguan el milagro de una nueva vida y las tragedias que acompañan la niñez- Beaumont y su equipo de investigación encontraron que las parteras que reportan mayores niveles de autocompasión también reportaban menos burnout y síntomas por la llamada fatiga por compasión. Lo contrario ocurría con aquellas que eran altamente autocríticas. Ella repitió este estudio con diferentes profesiones que implican cuidado a otros. Encontró resultados similares en enfermeras/os y estudiantes en entrenamiento de consejería y psicoterapia.

Además de protegerlos contra el burnout, las personas más autocompasivas tenían una tendencia a reportar menos estrés y emociones negativas. También eran más optimistas y sentían más felicidad, además de otras emociones positivas.

Para practicar la compasión hacia uno mismo, intenta algunos de los ejercicios que la pionera en este tema, Kristin Neff, ha estudiado y compartido en su libro llamado “Sé amable contigo mismo”, como escribir una carta de autocompasión, darte una pausa de compasión o preguntarte: ¿Cómo trataría a un buen amigo en esta situación?

dar a otros

Conexión social

Cuidarnos también significa buscar conexiones sociales que puedan proveernos de apoyo emocional cuando estemos sufriendo. Un estudio con personal de enfermería encontró que pertenecer a un grupo más cohesivo en el trabajo nos ayuda a prevenir el burnout y la “fatiga por compasión”, así como reducir los efectos del estrés y el trauma.

Esto puede no ser una sorpresa ya que después de todo, la conexión social, desde el nacimiento hasta la tercera edad, es una de nuestras más grandes necesidades humanas. La conexión social nos lleva a experimentar menos ansiedad y depresión. Además, fortalece nuestro sistema inmune e incluso puede prolongar nuestra vida.

Investigadoras/es están de acuerdo en que la conexión social no tiene tanto que ver con el número de amigos que tengas sino con que tan conectado de sientas subjetivamente. En otras palabras, no tienes que ser muy social para tener los beneficios; sólo basta con cultivar una sensación interna de pertenencia y conexión con aquellas personas que te rodean.

¿Cómo? La parte interesante es que el estrés está ligado con el estar autocentrado; nuestra mente estresada se orienta a yo, yo, yo –haciéndonos más miserables y desconectados de otros. La meditación, yoga, ejercicios de respiración, caminatas en la naturaleza así como frenar la cafeína, nos puede ayudar a estar más en calma y estar listos para vincularnos con otras personas. Un estudio que realizamos en la universidad de Stanford mostró que la meditación en amor bondadoso puede ser una forma rápida de nutrir la sensación de conexión. Mejor aún, trata de meditar en compañía de otra persona.

Empatía y compasión

Puede parecer contra intuitivo que la empatía –que incluye atender las dificultades de otras personas- pueda ayudarnos con las nuestras. Pero investigaciones con trabajadores sociales han mostrado que tener más empatía puede prevenir el burnout. Investigaciones con imágenes cerebrales realizadas por Tania Singer sugieren que el entrenamiento en compasión puede ayudarnos a estar frente al sufrimiento de otras personas –ayudándote a ayudar a otros sin que pagues el costo.

Una posible explicación para este hallazgo es que al desarrollar compasión y empatía, nos protegemos de sentirnos abrumados o estresados al estar frente al sufrimiento. Cuando verdaderamente conectas con otra persona que está sufriendo, puedes sentirte empoderado y con energía porque estás inspirado a sentir compasión y empatía por esa persona. Tus preocupaciones se detienen al estar inmerso en el deseo de estar ahí para otra persona.

Todos hemos tenido la experiencia de un amigo pidiéndonos ayuda durante un momento de emergencia. En esos momentos, somos capaces de mucho más de lo que imaginábamos –pareciera que encontramos nuestra reservas escondidas de energía. Después de eso, terminamos sintiéndonos mucho mejor de lo que nos sentíamos antes.

Una vez más, la meditación de amor bondadoso es una forma de comenzar a cultivar empatía. Cuando hablas con alguien que está sufriendo, practicar una escucha activa puede ayudar a proveerle a esa persona comodidad y apoyo sin que tengas que resolver sus problemas.

Los beneficios del dar

Si descubrimos cómo continuar dando a otros sin sufrir burnout, tendremos grandes beneficios.

Por ejemplo, el voluntariado puede tener un impacto positivo en la salud, con beneficios para la obesidad, la glucosa en sangre, presión arterial y longevidad. Las personas voluntarias más grandes pueden conectar con su propósito y su autoestima a raíz del voluntariado. Diversas investigaciones reportan que hace que se sientan más felices, conectados con otros y confiados respecto a su valor personal. Parece que los beneficios del voluntariado son universales, manteniéndose a través de las culturas y generaciones.

Otros estudios han encontrado que somos más felices cuando gastamos dinero en otros y que experimentamos más emociones positivas cuando realizamos actos de amabilidad orientados a otras personas. Como investigadora de la felicidad y autora de un libro al respecto, puedo dar fe de que hay muchos, muchos estudios escritos sobre este tema.

Si te consideras una persona tímida o introvertida, o si tienes ansiedad social, dar a otros también puede incrementar tu felicidad. A pesar de que el dar tiende a sentirse mejor cuando conectamos con los beneficiarios, para aquellos que sean muy tímidos o que no tengan tiempo, incluso los actos realizados desde una computadora pueden incrementar su bienestar. Finalmente, como Adam Grant señaló en su libro “Dar y recibir”, dar a otros también lleva a un mayor éxito profesional.

El autocuidado tradicional

La compasión hacia uno mismo, la conexión social y la empatía son formas poderosas de autocuidado. Pero eso no significa que las actividades de autocuidado tradicionales no tengan un lugar en nuestras vidas. Mantener nuestros espíritus mediante ejercicio, dormir bien y hacer espacio para actividades divertidas como ver películas o comprar también son importantes.

Estos placeres nos dan pequeños ráfagas de felicidad que pueden ayudarnos a tener energía y mantenernos juguetones en la vida. Para complementar estos placeres físicos, el dar y conectar con otros en formas positivas nos guiarán a sentimientos más duraderos una alegría proveniente de una vida con propósito y significado. El equilibrio entre estas dos es una receta madura para una vida larga, feliz y significativa.

Artículo original:

https://www.psychologytoday.com/blog/feeling-it/201706/how-give-others-without-burning-out